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jueves, mayo 01, 2014

«Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas»

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Conversación con Juan Maragall, secretario de Educación de la Gobernación del estado Miranda
 Publicado por Revista DEBATES - IESA sep/2013
«Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas»

SUMARIO
Cualquier intento de consagrar la educación como mecanismo de superación social debe, de acuerdo con Juan Maragall, lograr tres objetivos: disminuir la tasa de exclusión escolar, recuperar la planta física de los planteles y contratar maestros por méritos profesionales y no por su afiliación política.

En una Venezuela reñida con las estadísticas, Juan Maragall confía en el poder de los números y los indicadores para determinar la extensión del terreno perdido o ganado en materia de políticas públicas. Tan pronto llegó a la Secretaría de Educación de la Gobernación de Miranda, en 2008, investigó la cantidad de estudiantes de tercer grado con deficiencias de alfabetización. El resultado reveló un número de espanto: treinta por ciento arrastra dificultades para la lectura y la comprensión de textos. Cinco años más tarde, ese porcentaje fue reducido a cinco.
El deseo de fotografiar los avances de la educación con los lentes de las estadísticas explica el hecho de que la Gobernación de Miranda sea el único organismo público venezolano que participa en las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), aplicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los países más desarrollados del mundo.
Juan Maragall conversó con Ramón Piñango, Virgilio Armas, Rafael Jiménez Moreno y Abril García, de Debates IESA, acerca de su gestión al frente de la educación mirandina y de los problemas y las oportunidades de la educación en Venezuela.


Debates IESA: Antes de asumir en 2008 la Secretaría de Educación de Miranda, ¿había trabajado en el sector público?

Juan Maragall: Sí. En 1994 participé en el programa «Escuelas de excelencia», financiado por el Dividendo Voluntario para la Comunidad. Fue una iniciativa que se concentró en el mejoramiento de los planteles públicos de cinco estados del país. También trabajé con un proyecto educativo en Guatire, y durante diez años me desempeñé como director de un grupo de escuelas populares en la urbanización La Rosa. Allí, con mi equipo de trabajo, cumplimos el objetivo, a pesar de las limitaciones. En cuanto a mi experiencia en el sector educativo privado, fui uno de los fundadores del Colegio Integral El Ávila, donde además fui director por doce años. Durante esos años nunca dejé de interesarme en los problemas de la educación pública.

¿Cuántas escuelas tiene la Gobernación del estado Miranda?

Hay casi 700 escuelas que ofrecen desde primero hasta sexto grado. También tenemos un sistema de preescolares y sesenta liceos. Además, la Gobernación atiende las escuelas de educación especial, las escuelas de artes y oficios, y los centros de educación básica para adultos. La población estudiantil ya está llegando a los 147.000 alumnos.

Usted fue director de escuela tanto en el sector público como en el sector privado. ¿Mantuvo siempre un mismo enfoque de gestión?

No. Recuerdo que, desde la perspectiva psicológica, usé diferentes enfoques de motivación. A mis alumnos de las escuelas de Guatire les decía: «Tu futuro puede ser mejor que el de tus padres». Mientras que a mis estudiantes del Colegio Integral El Ávila les decía: «El éxito no se hereda, es un logro personal e individual; tú puedes venir de una familia exitosa, pero puedes ser un adulto fracasado si no pones de tu parte». Ambos comentarios, aparentemente contradictorios, coinciden en la importancia de la determinación personal para echar las bases del futuro.
Desde el punto de vista administrativo la función del director es similar: no encuentro tanta diferencia entre la escuela pública y la privada. Sin embargo, pienso que no es justo comparar a una escuela pública con un colegio como El Ávila, que cuenta con una gran cantidad de recursos logísticos y presupuestarios. La mayoría de las escuelas públicas del país trabajan en condiciones económicas muy adversas.
La educación pública tiene problemas crónicos de infraestructura. Todos los estudios confirman este señalamiento. En la Gobernación de Miranda, cuando redactábamos el Plan Estadal de Educación 2012-2016, convocamos más de 360 asambleas populares para conocer la opinión de los padres y representantes. Asistieron alrededor de 15 mil personas para hablar de las prioridades de sus escuelas. La mayor preocupación era la pésima infraestructura de la escuela pública. El segundo asunto en importancia fue la inseguridad en los planteles. En infraestructura estamos hablando de baños en buen estado, servicio de agua, luz eléctrica, techos impermeabilizados, patios amplios que permitan la práctica de deportes o de actividades de entretenimiento durante el recreo. Todos estos aspectos pueden considerarse necesidades básicas. Luego están otras aspiraciones que también son importantes: libros escolares en las bibliotecas de aula y acceso a computadoras y otros soportes informáticos. La tecnología es escasa en las escuelas públicas.

EDUCACIÓN PARA PROGRESAR

¿Por dónde comenzar a resolver la crisis de la educación pública?

Durante estos cinco años de gestión me he dedicado a pensar con seriedad y método sobre la educación pública, con énfasis en el desarrollo de un concepto sencillo que me sirva siempre de guía para tomar decisiones. En la Gobernación de Miranda la palabra clave es «progreso».
Para que en nuestro estado suceda el hecho educativo consideramos prioritario transmitir a todos los niveles la importancia de la palabra «progreso». ¿Qué entendemos por progresar? Básicamente, la posibilidad de que el estudiante pueda darse una vida mucho mejor que la vivida por sus padres. Es injusto que las condiciones socioeconómicas que marcaron el nacimiento de una persona determinen también el resto de su existencia.

¿Qué factores determinan que unas personas progresen y otras no?

El acceso a la educación es, sin duda, el mecanismo de inclusión social más efectivo de un Estado con vocación humanista. Para que un niño nacido en un sector popular tenga la oportunidad de progresar deben ocurrir tres cosas: que no deserte del sistema educativo, que estudie en una escuela con solvencia presupuestaria y sin problemas de infraestructura, y que cuente con buenos maestros.
En Venezuela hay muchos niños y jóvenes fuera de las escuelas y los liceos. Las cifras son alarmantes. Entre los tres y los doce años de edad, el país tiene alrededor de 250 mil muchachos que no van al colegio. La cosa empeora cuando se analiza el rango de edad entre 12 y 17 años, porque nos encontramos que las estadísticas proyectadas suben a un poco más de 800 mil muchachos. Hace poco el ministro Héctor Rodríguez dijo que había un millón de adolescentes fuera del sistema educativo.
En cuanto a los problemas crónicos de la infraestructura educativa la ministra de Educación, Maryann Hanson, ha expresado que se requieren 2.400 preescolares, 600 liceos y 400 nuevas escuelas. En la Gobernación de Miranda pensamos que lo óptimo sería que cada municipio tuviera tres liceos públicos. En nuestro país faltan planteles educativos y no se están construyendo. Los edificios existentes están en malas condiciones y la tasa de recuperación del programa escolar «Una gota de amor» no es suficientemente alta para revertir la tendencia al deterioro de la planta física. En el período de vacaciones solo pudieron repararse 800 planteles de un universo de 18 mil estructuras con problemas de servicios y recursos logísticos.
Con respecto a los maestros de calidad, el tercer vector del progreso educativo, el panorama también es sombrío. Para principios de la década de los noventa la institucionalidad democrática venezolana había conseguido importantes logros en el desafío de eliminar la práctica del clientelismo en la contratación de docentes. Un factor positivo de cambio fue la entrada en vigor de varias reformas legales; la más importante: el Reglamento para el Ejercicio de la Profesión Docente. Allí se establecía la figura de los concursos de credenciales, bien para el ingreso de los maestros, bien para el ascenso en el escalafón de cargos. Con la llegada del «proceso revolucionario» no solo se frenó la aplicación del reglamento, sino que se retomó el vicio del clientelismo político.
Desde 1998 los maestros y los profesores son contratados a dedo. Se calcula que la cantidad de educadores interinos no baja de 175 mil, cuarenta por ciento de la nómina del Ministerio. En Venezuela, históricamente, la carrera docente nunca ha gozado de prestigio. Pero ahora el descrédito se ha agudizado, porque para estar al frente de un salón de clases hay que tener un carnet del PSUV.
La política de contrataciones del Ministerio de Educación no le da prioridad al reclutamiento de buenos maestros. No contamos con mecanismos para adquirir los servicios de los mejores educadores. Esa es la verdad.

CRECE LA DESERCIÓN ESCOLAR

¿Hay datos estadísticos acerca de la calidad de la educación venezolana?

No existen estadísticas de alcance nacional y solo puedo hablar de mi experiencia en Miranda. Cuando ocupé mi cargo, en el año 2008, encontré que el treinta por ciento de nuestros alumnos de tercer grado no estaba alfabetizado. Algo muy grave, porque el tercer grado es una parte fundamental en los estudios de primaria. Hasta tercer grado se aprende a leer y a partir de cuarto grado de lee para aprender. Cuando un profesor no consolida la alfabetización del estudiante está sentando las bases para la deserción escolar. Es muy difícil que se vaya más allá del sexto grado, porque no están dadas las condiciones intelectuales para tener un bachillerato exitoso.
La calidad de la formación educativa de nuestros alumnos es un tema tabú. En Venezuela no se habla mucho de eso. La propaganda oficial pone el énfasis en el aumento de la cobertura; especialmente, en la educación universitaria. Pero, repito, faltan estadísticas. En la Gobernación de Miranda hemos venido trabajando para mejorar los indicadores. En la más reciente medición pudimos comprobar nuestros avances: la cantidad de alumnos de tercer grado no alfabetizados bajó al cinco por ciento.

¿Cómo es el sistema de evaluación aplicado en la Gobernación de Miranda?

Mi experiencia personal me indica que los maestros y los padres siempre reaccionan a las evaluaciones de calidad. En mayo de 2009 decidimos evaluar todas las escuelas de la Gobernación, en las áreas de lengua y matemática. Trazamos una línea base de rendimiento para tercer grado, sexto grado y tercer año de bachillerato. La primera prueba arrojó un promedio de cinco puntos sobre veinte en matemática y de siete sobre veinte en lenguaje. En la evaluación que hicimos en mayo de este año, en la que participaron alrededor de 147 mil alumnos, el promedio de matemática fue nueve puntos, mientras que el de lenguaje fue diez.

También participan en el proyecto PISA, el programa internacional de evaluación de estudiantes ideado por la OCDE…

Efectivamente. En el año 2010 la Gobernación de Miranda logró que noventa colegios privados y sesenta liceos públicos participaran en las pruebas del programa PISA: una evaluación que determina el rendimiento académico en ciencia, lenguaje y matemática de estudiantes de quince años de edad, sin importar el grado que estén cursando. Las pruebas confirmaron algunos datos. En el contexto latinoamericano, los estudiantes mirandinos salen bien evaluados; pero el rendimiento decae cuando se les compara con los alumnos de los países industrializados. El ochenta por ciento de nuestros jóvenes de quince años no tiene las competencias mínimas deseables en matemática; en los países desarrollados, en cambio, el 53% por ciento de los estudiantes sí las tienen.

ESCUELAS PÚBLICAS Y ESCUELAS PRIVADAS

¿Hay diferencias de rendimiento entre escuelas públicas y privadas?

Es muy importante la diferencia. Pero una de las cosas que más determina el rendimiento escolar, especialmente en países latinoamericanos, es la condición socioeconómica de los estudiantes. En Venezuela tendemos a agruparnos por grupos sociales en las escuelas y, muchas veces, al evaluar las escuelas privadas lo que se está evaluando es un grupo social más que al sector privado. Por ello no se puede afirmar que las escuelas privadas por ser privadas son muy buenas. Depende con qué se les compara. Las privadas en Miranda pueden parecer muy buenas si se les compara con las públicas de Miranda, pero los datos indican que su rendimiento está por debajo del promedio de las privadas de Latinoamérica.
En Venezuela tenemos el hábito de preguntarle a la gente en qué escuela estudió. Esa pregunta solo se hace en países donde puedes determinar el contexto social de la persona a partir del lugar donde estudió. En cambio, en la mayoría de los países del mundo desarrollado clases sociales diferentes se encuentran en la escuela. Nosotros estamos muy discriminados socialmente por escuelas; se trata de una autoselección por diversas razones, entre ellas la económica. Además, la gente tiende a agruparse con sus pares sociales en las escuelas.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE ESTANCA

¿Qué sucede con la matrícula en las escuelas públicas y privadas?

Hay un dato curioso: la educación pública primaria en Venezuela tiende a estancarse. No es una desaceleración poblacional, como la ha querido hacer ver el gobierno, porque hoy tenemos, en todo el país, más niños de seis y siete años que los que teníamos hace una década. Sin embargo, hay menos niños en primer grado en escuelas públicas que los que había hace diez años. En cambio, la matrícula de la educación privada no ha parado de crecer.
Las escuelas privadas están recibiendo niños de todos los estratos sociales. Esto no es extraño, porque la esencia de la familia es buscar lo mejor para sus hijos. Si lo mejor lo da una escuela privada, la familia, en cuanto pueda, inscribe a sus niños en una escuela privada. Si lo mejor lo ofrece una escuela pública, la familia trata de conseguir cupo en la escuela pública. La familia está actuando bien, el que está fallando es el Estado.

¿Ustedes han tratado de atraer gente de clase media a las escuelas públicas?

Lo que sucede es que nuestras escuelas están en los sectores más lejanos y más pobres del estado, donde no vive la clase media. La mayoría de nuestras escuelas están en los Valles del Tuy y en las zonas más pobres de Petare, Guarenas, Guatire, Barlovento. Cuarenta por ciento de las escuelas de la Gobernación son rurales.

De la matrícula del estado Miranda, ¿qué porcentaje manejan ustedes?

Alrededor de una cuarta parte de los estudiante está en escuelas estadales. Miranda es un estado muy atípico, porque más de un tercio de la matrícula corresponde a la educación privada. Son escuelas de Baruta, Chacao, Sucre, Los Salias; eso no sucede en otros estados. El resto asiste a escuelas nacionales o municipales.

LA EDUCACIÓN COMO INVERSIÓN

¿Cuál considera su mayor logro?

Haber mejorado la calidad de nuestras escuelas, haber incrementado el rendimiento de nuestros alumnos y haber aumentado la cobertura, producto de una política de mejoramiento de los docentes, de inversión en infraestructura y de dotación de escuelas.
Nunca se había invertido más de veinte por ciento del presupuesto de la Gobernación de Miranda en educación. Cuando llegamos en 2008 lo aumentamos a la mitad. Además, logramos que setenta por ciento del presupuesto de inversión en infraestructura de la Gobernación se destinase a la educación. Por eso el rendimiento escolar aumentó en cinco años. Recuperamos los concursos de mérito, les dimos titularidad a más de tres mil maestros. Cuando llegamos, casi el cuarenta por ciento de los maestros que dependían de la Gobernación eran interinos o suplentes; hoy esos maestros son titulares.
Parte de nuestro presupuesto lo invertimos en darles útiles escolares y libros de primera calidad a los alumnos. También hicimos un gran esfuerzo en formación de maestros. El año escolar pasado 7.500 maestros —que son como setenta por ciento de nuestros maestros— pasaron por algún proceso de formación: cursos de alfabetización, de matemática, de compresión lectora y cursos de su especialidad.

¿Esas medidas se aplicaron sin resistencias?

Hubo varias dificultades. Sin duda hay una estructura habituada a repartir plazas clientelarmente y cuando llegas a asignar cargos por méritos hay algunos dolientes. Al principio, el argumento era que, si el maestro tenía un título, ¿por qué íbamos a evaluarlo? Nosotros respondíamos: «Efectivamente, hay muchos maestros con título, pero queremos ver cuáles son los mejores para nuestros alumnos». Hubo algunos intentos de sabotear los resultados de las pruebas, pero los primeros defensores eran los propios maestros que iban a tomarlas. Hoy todo maestro que entra a trabajar en la Gobernación, además de la evaluación de su currículo, tiene que aprobar una prueba de suficiencia mínima en su área de desempeño. También lo hicimos con los directores.

Además del esfuerzo para seleccionar a los mejores maestros y darles formación, ¿qué remuneración les ofrecen?

Nos hemos esforzado por mejorar la remuneración, pero no creo que esta sea el principal atractivo. Hoy cualquier patrono tiene graves problemas para remunerar bien, porque la inflación se come los salarios. Pagamos un poco mejor que el Ministerio, entre siete y doce por ciento más.

¿Los maestros quieren trabajar en la Gobernación de Miranda?

Muchos quieren ser maestros, contrariamente a lo que creen algunas personas, que piensan que es una carrera poco prestigiosa. Quizás lo sea desde el punto de vista del reconocimiento social, pero una cantidad muy importante de venezolanos ve en la carrera docente un empleo estable. Y para nosotros como empleadores este hecho es atractivo, porque tenemos de dónde seleccionar a los mejores maestros.
Si lográramos replicar la política de los concursos durante tres, cinco, ocho años, y además lo hiciéramos siempre en la misma época del año, podría llegar un momento en que la gente comience a decir: «Para ser maestro hay que estar preparado». Las mamás comenzarán a decir: «Veo que eres bueno para matemática, estoy seguro de que vas a conseguir un buen cargo como maestro» y la gente va a comenzar a animar a las personas a ser educadores. Eso no está sucediendo. En Miranda somos una excepción. Hoy, si alguien quiere tener un cargo de maestro, normalmente comienza a buscar a algún contacto, a llamar a quien lo pueda ayudar para conseguir el cargo, y no a emplear los mecanismos públicos de méritos. Eso es lo que tenemos que cambiar.

En los liceos dependientes de la Gobernación, ¿tienen los mismos problemas de los liceos públicos del resto del país? ¿Les faltan profesores de física, química y matemática?

Tenemos los mismos problemas que tiene todo el mundo. Normalmente, sí tenemos profesores. Lo que pasa es que algunas veces el profesor de física o química termina por ser un docente de otra especialidad o no está bien preparado. La gente se imagina que se va a encontrar a los muchachos sin profesor, pero en realidad no sucede así. Siempre hay alguien dando la clase. El problema reside en quién es esa persona. ¿Tiene la preparación para enseñar física o es una persona de ciencias sociales que enseña física?
El déficit de profesores de ciencias exactas tiene que ver con el hecho de que el gobierno decidió «bajarle el volumen» a los pedagógicos y a las escuelas de educación de las universidades. Se animaron, incluso, a pegar afiches en la Zona Educativa que decían que no se aceptaban egresados de tales escuelas o tales pedagógicos, para así darle prioridad a los egresados de la Misión Sucre, la Unefa y la Bolivariana. ¿Cuál es el resultado? Que tenemos muchos maestros en preescolar y en primaria sin cargos, porque la Misión Sucre tiene ya ocho o nueve años formando personas en dos años para ser docentes de preescolar o de primaria. Entonces, hay un exceso de personas formadas en esa área sin posibilidad de acceder a los cargos. Por ejemplo, en el estado Monagas los sindicatos denunciaron que había cinco mil maestros desempleados. En Miranda tenemos nueve mil personas como candidatos a maestros.
En resumen, hemos tenido un descontrol en la formación de maestros de primaria y preescolar, y hemos abandonado la formación de profesores para los liceos. Lo digo con un juego de palabras: tenemos maestros sin cargos, alumnos sin liceos y liceos sin profesores. ¿Cómo llegamos a esto? Por las erradas y erráticas políticas docentes. El gobierno anunció una «micromisión educativa» para formar profesores de bachillerato. Dicen que primero van a formar a los formadores de los profesores. ¡Pero si los formadores de los profesores están en las universidades y en los pedagógicos! El gobierno se niega a aceptar que existen las escuelas de educación y los pedagógicos, e insiste en resolver los problemas del país con misiones.

EDUCACIÓN SIN INSTITUCIONES

Las escuelas y los liceos públicos tienen graves problemas de desgobierno. Los directores no tienen autoridad, hay maestros con certificados de reposo sin que estén enfermos, maestros que se comportan de una manera cuando trabajan en una escuela pública y de otra cuando lo hacen en una privada. ¿Cómo es la situación en las escuelas de la Gobernación de Miranda?

No creo que sean problemas específicos de las escuelas. Son más bien problemas del Estado, porque nacen de la incapacidad de la administración central para hacer cumplir las leyes, para validar o no un reposo, para aplicar un procedimiento administrativo. Hay problemas gigantescos en nuestras escuelas que se deben a nuestras debilidades como administración pública. Con el actual gobierno se ha desinstitucionalizado mucho el Ministerio de Educación.
Creo que se han perdido todos los supervisores; toda la estructura media del Ministerio se perdió porque no se hacen concursos para supervisores. Cuando Aristóbulo Istúriz era ministro, se dieron cuenta de que los cambios que querían hacer se estrellaban contra aquellos funcionarios que habían sido maestros, coordinadores, directores y, después de 25 años de carrera, supervisores. Se encontraron con que no era fácil pasarles por encima a esos supervisores. Entonces en el Ministerio tomaron la decisión de no organizar más concursos para supervisores. Recuerdo cuando lo dijo el propio Aristóbulo Istúriz: «Vamos a esperar que los supervisores se jubilen o se mueran». Tienen catorce años con esta política y el resultado es que no hay supervisores de escuelas.

¿Y los supervisores itinerantes creados en los primeros años del gobierno de Chávez?
Esos supervisores los crearon cuando Maryann Hanson fue por primera vez viceministra de Educación. De esa época datan nuestras primeras peleas contra los intentos de acabar con la institucionalidad. Nos oponíamos al decreto 1.011 porque facultaba al Ministerio a nombrar a dedo a alguien como supervisor, cuando legalmente lo debía nombrar por concurso. Nos oponíamos porque un supervisor es alguien con una carrera, y quien ocupe esa plaza debe cumplir unos parámetros profesionales estrictos y había directores que aspiraban a ser supervisores.

¿Entonces no hay supervisores de escuelas?

No, no los hay. Esos supervisores que tenían cuatro o cinco escuelas bajo su responsabilidad, y a las que visitaban todos los meses, desaparecieron en Venezuela hace muchos años. Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas.

jueves, mayo 21, 2009

"La politización de la escuela conduce a la pobreza"

Abandonó uno de los colegios privados con más recursos de Caracas para saltar a la administración pública. Es el director de educación de la Gobernación de Miranda. Desde su nuevo cargo, reflexiona sobre la docencia y sus retos. Piensa que muchos niños y adolescentes no completan sus estudios debido a dos factores: la falta de planteles y la poca pertinencia del bachillerato .
MIREYA TABUAS MTABUAS@EL-NACIONAL.COM

Hasta hace cuatro meses pasaba el día rodeado de niños y adolescentes de uniforme escolar en el colegio bilingüe que fundó en 1996, un proyecto educativo con énfasis en la ciencia, el arte y la tecnología y con un sistema de estudios a tiempo completo. Ahora su tiempo transcurre entre presupuestos estatales y la administración central de más de 600 planteles públicos, muchos de ellos con infraestructura en pésimas condiciones.

El educador Juan Maragall, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, decidió dejar sus labores como director del Colegio Integral El Ávila, uno de los planteles privados de Caracas con mayores recursos, para asumir el reto de conducir la Dirección de Educación del estado Miranda. Fue miembro de la Red de Padres y Madres, ha sido un defensor de los derechos de la sociedad civil y la comunidad educativa. Su preocupación por la politización de las escuelas y la falta de cobertura fueron dos de los retos que lo llevan a asumir un cargo de la administración pública.

Dependen de la gobernación 690 escuelas (entre ellas 54 liceos) en las que estudian casi 150.000 niños. "Encontré muchos maestros y directores llenos de mística y vocación, trabajando en condiciones muy adversas. Hallé un ambiente muy tenso por el uso político de los espacios escolares, ésta agenda prevalecía al momento de asignar cargos y prioridades.

Nosotros trajimos una agenda pedagógica centrada en los niños, y eso nos ha permitido avanzar en el diálogo. Todo el mundo, independientemente de su posición política, está de acuerdo con darle una mejor educación a los niños".

--¿Piensa que la educación se ha politizado excesivamente en los últimos años? –
Yo creo en la necesidad de rescatar la verdadera agenda de las escuelas, que es la de los niños. La escuela puede prestar espacios a la comunidad o puede ser un punto para hacer las elecciones, pero su prioridad son los niños y adolescentes

--¿Cuáles son los riesgos de esa politización? --
La politización de la escuela conduce a la pobreza. Lo que más defiende al ser humano de la pobreza son sus años de escolaridad, es su capacidad para expresarse por escrito, comprender textos, resolver problemas a través de la matemática. Si politizo la escuela, la vacío de contenido. Tenemos escuelas más pobres hoy en día. Si quieres combatir la pobreza, dale educación a las personas.

--¿Pero no sería esto lo que intentan, en teoría, las misiones educativas del Gobierno? –
Las misiones tienen el gran mérito de estar montadas sobre la satisfacción de necesidades reales. Por ejemplo, la Misión Ribas, para formar bachilleres. Pero si la ves por dentro, es un cascarón hueco, no está formando bachilleres. Asisten mujeres que quieren darse una segunda oportunidad en su vida, que son disciplinadas y autocontroladas y están dispuestas a sentarse ante esos videos y aguantar; pero los muchachos varones, de 16, 17, 18 años de edad, no aguantan dos clases en esa misión. Lo triste de esas misiones es que están orientadas a satisfacer una necesidad real, pero no están respondiendo.

--Hay un problema de calidad de la educación venezolana. La diferencia entre un muchacho que estudia en un plantel privado y un alumno que estudia en uno público es abismal. ¿Qué se necesitaría hacer en el país? –
Hay investigaciones que demuestran que la variable de mayor impacto en la calidad de educación de un Estado son los docentes. El país tiene que invertir más en su formación, pagarles mejor, reconocerlos socialmente, darles mejores condiciones laborales, designarlos por concurso y respetarles su carrera docente.

--El ministro de Educación, Héctor Navarro, contará con la asesoría de cubanos en las zonas educativas. ¿Necesitamos ese apoyo externo? –
En Venezuela hay suficiente experiencia y conocimiento. El problema no es de asesores, sino de decisiones administrativas y políticas que no se han tomado en 10 años. Tenemos que invertir más dinero en nuestros maestros, fortalecer la condición meritocrática, optimizar las universidades y pedagógicos; si no hacemos eso, no mejoraremos las condiciones de nuestras escuelas. Esa asesoría busca garantizar una visión ideológica. Su brújula no es pedagógica. No lo necesitan nuestros niños porque eso no fortalecerá su formación académica.

--¿Cuáles son los problemas que ha encontrado en el sistema educativo de Miranda que se repiten en el resto del país? --
Nadie se está dando cuenta del problema de cobertura que se viene presentando progresivamente. Tenemos un número muy significativo de alumnos fuera de las escuelas, entre los 6 y los 14 años de edad. En Miranda, nuestros primeros cálculos indican que tenemos poco más de 100.000 niños, entre los 7 y los 14 años de edad, fuera del sistema escolar.

--Pero si la gobernación atiende a 150.000 niños, que haya 100.000 fuera del sistema es demasiado... --
Precisamente. Por ejemplo, en Petare se hizo un trabajo entre 2004 y 2005 y se identificó a 23.000 niños fuera de la escuela. Esta situación tiene 2 orígenes: el primero es que, como país, estamos invirtiendo muy poco en la construcción de nuevas escuelas. En Venezuela se remodelan muchas y se reinauguran muchas, pero se fundan pocas escuelas. Tenemos que invertir menos en material militar o invertir menos en convenios internacionales y más en escuelas. Luis Pedro España calcula que el país necesita 5.000 nuevos planteles. Si hicieras una división rápida, a Miranda le tocarían 250 liceos. Mis primeras investigaciones indican que sólo se han construido en este estado entre 7 y 10 escuelas al año. Pero, además, estoy convencido de que no tenemos nuevas escuelas porque la mayoría de los venezolanos no las valoramos y eso incluye todas las clases sociales y todos los sectores. Y hay un ejemplo de la clase media. En la urbanización Miranda, hace quizás 8 años, se iba a hacer un colegio. De hecho, está la estructura montada, y al mismo tiempo se empezó a construir un motel. Los vecinos, organizados de manera estructurada y sistemática, se opusieron al colegio y no dijeron nada sobre el motel. Éste funciona y la escuela ha sido parada. En Terrazas del Ávila hay 4 parcelas educativas y en ninguna se ha logrado hacer un colegio; ha habido muchas iniciativas, pero los vecinos no han querido. No hay más escuelas porque en el fondo los venezolanos no las valoramos, eso se expresa en las leyes, en los políticos, en los presupuestos, en las comunidades.

--Hay un discurso público distinto, todo el mundo habla de la importancia de la educación. –
Hay una doble cara sobre el tema.

--¿Además de la construcción de escuelas, qué otras razones hay para que haya tantos muchachos fuera del aula? –
El segundo problema es la deserción entre sexto y séptimo grado, que tiene que ver con la no pertinencia del bachillerato. Urge que se redefina. Si en algún nivel hay que hacer un cambio es en éste. Cuando el Gobierno anuncia que habrá un nuevo currículo, en mi opinión deberíamos dejar intacto el de preescolar y básica y abocarnos seriamente a revisar el de bachillerato.

--Pero hubo una propuesta de liceos bolivarianos que era un intento de cambio de currículo. ¿Qué piensa de ella? –
Yo vi un documento inicial y había dos afirmaciones que eran válidas: reducir el número de materias y revisar el sistema de evaluación. Pero entre esas ideas válidas había demasiados argumentos ideológicos. La crisis de nuestros liceos no es ideológica, es un costo de oportunidad muy alto para nuestros adolescentes que necesitan que el liceo los prepare para un proyecto de vida de más corto plazo: la incorporación al mundo laboral. Para mí, el país no necesita una nueva Ley de Educación, necesita revisar su bachillerato, ahí tenemos que meter nuestras energías. La no pertinencia del bachillerato y la falta de nuevas escuelas tiene demasiados muchachos en la calle. Esto genera el problema de seguridad que nos tiene a todos arrinconados.

--Muchas fueron las críticas al liceo bolivariano por aligerar el número de materias. ¿Hacia dónde debe ir el bachillerato? ¿Debería ser, quizás, un liceo más diverso? –
Esa es la palabra: diversidad. Para mí, la solución está en sacarnos de la cabeza que debe haber una estructura única de bachillerato, que ha sido el mal del país, como si toda Venezuela fuera idéntica. Hay que hacer una propuesta de liceo plural que, dependiendo de cada comunidad, pueda conducir al adolescente en distintas direcciones. Mucha gente dirá que es discriminatorio. Pero no, más discriminatorio es ahora porque el muchacho se sale; pero si en el liceo aprendiera un oficio que lo llevara de una forma razonablemente rápida al mundo laboral, él se quedaría.

viernes, agosto 01, 2008

VI Promoción: una reflexión, un alerta y un deseo

Caracas 31 de julio de 2008

Mi querida VI Promoción…

Formando una personalidad
Comencemos con una anécdota. Santy mi hijo de 5 años, mientras desayunábamos un día antes de venir al Colegio preguntó. ¿Qué es personalidad? ¿Dónde lo escuchaste? Le dije… es que me dijeron que tenía que tener más personalidad. Ahh, entonces personalidad significa que sabes las cosas que te gustan y están bien y las cosas que no te gustan o están mal y que no haces lo que no te parece bien y haces lo que crees que debes hacer, no te dejas llevar por los demás … eso es tener personalidad. Entonces yo si tengo personalidad, dijo y siguió comiendo. Al rato comentó, bueno a veces no tengo tanta personalidad ¿por qué le dije? … “es que a veces hago lo que me dice mi maestra”.

La genialidad y transparencia infantil nos muestra que entre ustedes y nosotros sus profesores ha existido siempre una pugna, un forcejeo pues nosotros les hemos pedido muchas veces, demasiadas veces, que hagan cosas que no quieren hacer. Al final el resultado es una persona, el resultado es tu personalidad.

Quisiera que guardaran en su memoria todos nuestros conflictos, forcejeos y discusiones, como parte del proceso de acompañarlos a convertirse en personas. Como una experiencia de confrontación constructiva…

Hoy siento que es mi última oportunidad de influir sobre ustedes (sobre tu personalidad) y me voy a centrar en 3 cosas: una reflexión, un alerta y un deseo

Hablemos de responsabilidad.
Empiezo con una confesión: una de las cosas que más me incomoda del momento histórico que me tocó vivir es que me doy cuenta que una grandísima -una gigantesca- cantidad de personas piensa que la solución a los problemas de nuestro país están en manos de una persona y otra gigantesca cantidad de personas piensa que los principales problemas del País son causados por una persona. Demasiada gente encontrando soluciones o explicaciones a sus problemas en una sola persona.

Es terrible que busquemos la solución de las cosas fuera de nosotros. Eso es no asumir nuestra responsabilidad.

Quiero pedirles que asuman siempre sus responsabilidades, si algo tiene que mejorar o cambiar, cámbienlo ustedes, si hace falta inventar algo, sean creativos e invéntenlo ustedes, si hace falta trabajo, comprométanse ustedes, si hay un papel en el piso recójanlo ustedes, asuman siempre la responsabilidad. No busquen afuera lo que está dentro de ustedes.

Ahora voy con el “Alerta”
Tengo 11 años conociéndoles a ustedes, a las 5 promociones anteriores y a los seiscientos y tantos alumnos de este Colegio y con el tiempo me he dado cuenta que hay un riesgo al ha sido expuestos desde pequeños: Ese riesgo se llama SOBREPROTECCION.

Lily lo decía ayer, decía que entre ella y el Colegio habíamos protegido y sobreprotegido a Gaby… siento que en buena medida hemos actuado así con todos ustedes.

Lo paradójico del asunto es que esa sobreprotección sobre la que les quiero alertar es producto del amor de sus padres y del deseo de sus profesores por darles siempre lo mejor. Claro, siempre en la medida de sus posibilidades, pero lo mejor al fin.

Sus familias han hecho TODO lo que han podido por proveerles una vida mejor que la de ellos y su colegio no se ha quedado atrás, nosotros también hemos luchado porque ustedes tuviesen un colegio mejor que donde nosotros estudiamos…recuerdo a un profesor nuestro -a quien respeto y aprecio -, veterano de muchos colegios, que un día me dijo: “ahora entiendo qué es un Colegio centrado en el alumno” puedo verlo en la forma como se tratan, como planifican, como resuelven los problemas y me gusta, así debe ser…

Pero entonces ¿qué tiene de malo la sobreprotección? El problema de la sobreprotección es que no nos deja enfrentarnos a los problemas y a la frustración y por lo tanto es posible (es solo una posibilidad) que no estemos preparados para ellos. (aunque ayer Gaby decía en ALTA CLARA E INTELIGIBLE VOZ: SI ESTAMOS PREPARADOS)

¿Y qué significa estar preparados para los problemas y la frustración? Significa aceptar que la vida es difícil, que todo lo que se logra requiere de esfuerzo, que no puedo echarle la culpa a otros de lo que pasa a mi alrededor y que tengo que asumir la responsabilidad y conducción de mi vida… significa que “la vida no es lineal” (como decía creo que Rubén Chamorro Padre) que los fracasos tienen que servirnos para crecer. Estar preparados significa que somos capaces de vivir la frase que nos decía Luz María la mamá de Enmanuel: Lección aprendida, sabiduría adquirida…

Tengo que decirles que este punto me preocupa mucho. No es un reclamo, ni una crítica, no tienen que sentirse mal por ello. Al fin y al cabo es una situación que en buena medida hemos causado los adultos que les acompañamos durante su formación. Pero estén alertas. No se rindan frente a los problemas y no se desanimen ante los intentos frustrados. De todo hay que aprender y todo nos ayuda a crecer.

Un Deseo, en realidad son muchos deseos.
Quiero que sepan que todos esperamos mucho de ustedes, que quisiéramos un día amanecer en el carro y al escuchar la radio notar que la locutora es una excelente periodista –egresada de este colegio- que está anunciando que alguien ganó un premio de literatura por una novela que escribió un exalumno o exalumna de este colegio. Queremos abrir el periódico y encontrar que se anuncia el éxito de una empresa venezolana productora de alimentos o de tecnología que está dirigida por un exalumno o exalumna de este colegio, queremos seguir leyendo un reportaje sobre la importante labor de una fundación de acción social creada y dirigida por exalumnos o exalumnas de este colegio. Queremos comprar un disco con música compuesta o interpretada por exalumnos o exalumnas de este colegio, ir al teatro o al cine y descubrir que quien actúa o quien dirige es exalumno o exalumna de este colegio. Escuchar que alguien se ganó un premio científico y que esa persona es exalumno o exalumna del colegio. También quisiéramos algún día votar para que alguno de ustedes sea nuestro alcalde o nuestro presidente de la junta de condominio. ¿y por qué no? También quisiéramos inscribir a un nieto en un colegio mejor que El Avila, fundado por exalumnos y exalumnas de este Colegio. Realmente queremos vivir encontrárnoslos en todas partes realizando sus sueños y haciendo país. Y algún día cuando nos toque estar enfermos quisiéramos estar en las manos de buenos médicos o doctoras egresadas de este colegio.

Como les dije ayer, nosotros creemos en ustedes y esperamos mucho de ustedes. Dennos ese regalo, alcancen sus sueños y hagan realidad parte de los nuestros.

Gustavo nos hiciste ser un mejor colegio
Gustavo quería decirte que estuve leyendo la placa que nos regalaste y hay algo que necesito decirte en nombre de todo el Colegio. Lo que lograste, lo logramos juntos. Hoy tu eres una mejor persona, un hombre más completo y un venezolano con más futuro, pero quiero que nunca olvides que nosotros, GRACIAS A TI, hoy somos un mejor Colegio, cuando tu cambiabas, nosotros también cambiábamos.

Así que quiero pedirte que cuando en el futuro alguien te pregunte ¿y tú donde estudiaste? Le digas no sólo que estudiaste en El Avila, sino que además le digas con toda propiedad “yo cambié ese Colegio” así de sencillo. Tú nos hiciste crecer y siempre te estaremos agradecidos. Gus aquí hiciste historia.

Para terminar tres cosas que sin proponérmelo les digo a todas las promociones:

Primero un mensaje aparentemente sólo para las muchachas, pero en realidad es para todos…
Muchachas, aunque poco a poco hemos cambiado hay que reconocer que todavía somos un País un poco machista... así que tengo que decirles que ustedes han recibido una formación sólida que les permitirá abrirse camino en cualquiera que sea su profesión. Sean excelentes profesionales, ocúpense de sus familias y esposos, pero sean siempre excelentes profesionales. No dejen nunca que nadie ponga sus carreras y profesiones en un segundo lugar. Sus familias y nosotros hemos apostado mucho en ustedes y el País espera mucho de Ustedes. Sean profesionales de 1ª y les aseguro que sus futuros esposos e hijos estarán orgullosos de ustedes. Especialmente a sus hijos, que les brillarán los ojos cuando sepan que su mamá es una persona competente...y lo que es más importante aún, sean excelentes profesionales porque Uds. mismas lo merecen y disfrutarán de serlo...

Invitación 10/10/10
En el año 2000 (cuando ustedes estaban en 4º grado y sus maestras eran Dreidy y Mafe) en uno de esos inventos típicos del Colegio guardamos una cápsula de tiempo con aquellas cosas que quisiéramos encontrarnos 10 años después... esas cápsulas se abrirán el 10 de octubre del 2010 a las 10 de la mañana. Ese día será nuestro primer gran reencuentro de egresados avileños. Recuerden el 10/10/10 a las 10

Compromiso
Siempre habrá un día en el que se sientan solos o extraviados, no sé porque pero esos días siempre llegan, cuando eso suceda, si no encuentran apoyo a su alrededor, vengan a su Colegio aquí estaremos nosotros para abrazarlos, conversar un rato y disfrutar de la amistad porque los vínculos que ya nos unen son para siempre...

Los quiero mucho

Juan

martes, abril 22, 2008

Consideraciones sobre el nuevo diseño curricular del sistema educativo bolivariano

Un marco para el análisis

¿Qué es un Curriculum Nacional?
En términos educativos y generales el currículo establece el perfil del alumno (fines) que se desea formar y las estrategias o programas (medios) para hacerlo. Cuando hablamos de un curriculum nacional nos referimos a la definición de ciudadano que un país desea formar y a la estructura general del sistema educativo, pensum de estudios y perfil de los docentes, entre otros aspectos.
Los países democráticos necesitan garantizar que todos los niños y adolescentes cuenten con una formación equivalente que les permita desarrollar sus potencialidades, incorporarse a la vida social y al mundo laboral en condiciones de igualdad de oportunidades. Para ello establecen un curriculum nacional que sirva de base, guía y límite para todas las acciones educativas de la sociedad como conjunto.

Las escuelas, los colegios y el Curriculum Nacional.
En Venezuela el curriculum nacional es de carácter obligatorio, sin embargo cada institución, según su proyecto educativo, recursos e iniciativa hace las adaptaciones y ajustes que considera necesarios o viables en su comunidad educativa particular. Para las instituciones de prestigio el curriculum nacional es “un piso” pero no el límite o el “techo” de sus acciones, no obstante en las escuelas menos favorecidas en recursos, generalmente el curriculum nacional es “el techo”. Por esta razón es crucial que un curriculum nacional cuente con los elementos fundamentales que todo ciudadano requiere para poder desarrollar sus potencialidades y tener una vida libre y digna.

Cambios curriculares nacionales, viabilidad e impacto
Venezuela ha realizado varios ajustes o cambios importantes en su curriculum nacional (ejm: Bachillerato en el (1983), Preescolar (1986 y 2005), Básica 1997) La implantación de estos cambios siempre ha representado una tarea de muy difícil gestión. La inercia del sistema educativo, la poca inversión de recursos para hacerlo y la incompetencia frecuente de los funcionarios que la impulsan han conducido a fracasos o éxitos muy moderados. La extensión de la educación primaria (6 años) a una básica de nueve años que incrementara el número de años promedio de estudio del venezolano y diera mayor pertinencia a los estudios de los primeros años de la secundaria fracasó; a pesar de contar con un consenso nacional importante y enmarcarse en tendencias internacionales promovidas por la UNESCO. Quizás la propuesta curricular para el preescolar (1985) sí logró crear una cultura escolar (filosofía y metodología) adaptada al niño y centrada en los procesos de desarrollo, sin embargo no resolvió los gravísimos problemas de cobertura. La propuesta que actualmente está impulsando el gobierno no está exenta de estas dificultades. En este sentido es importante diferencias los cuestionamientos y críticas a las que está siendo sometido. Los aspectos más graves e inaceptables de la propuesta no pueden confundirse con dificultades propias de una implementación.

Componentes generales de un curriculum: fines y medios
Como señalamos anteriormente un curriculum está integrado por dos componentes básicos: Los fines (para qué) y Los medios para alcanzarlo (cómo). La discusión y análisis de la propuesta debe identificar claramente estos componentes, pues lo relacionado a los fines se enmarca dentro de las discusiones ideológicas, políticas y de filosofía de la educación. En este campo hay espacio para prácticamente cualquier posición. Es el aspecto más difícil de resolver y en el que el gobierno ha mostrado menor interés en conciliar. Todo indica que el gobierno tiene una visión de país, de sociedad, de la economía y quiere imponerla en la propuesta.
En el componente curricular relacionado a los medios, es mandatario incorporar todos los aportes, avances y experiencia del mundo de la pedagogía y gestión educativa. En este sentido las metodologías de enseñanza de la lengua, las ciencias o la matemática, la secuencia y pertinencia de los contenidos deben estructurarse bajo una adecuada orientación técnico/pedagógica. Definitivamente no es conveniente mezclar las perspectivas, bien rechazando conocimientos pedagógicos prácticos y útiles en nombre de la ideología o imponer enfoques ideológicos bajo la capa de soluciones técnicas. El gobierno –aparentemente- quiere redefinir el concepto de calidad en relación a sus fines con un discurso social, pero en el camino están echando por tierra una serie de logros curriculares, técnicos y pedagógicos que nos han constado mucho alcanzar como país.

Coordenadas para ubicar una propuesta curricular según sus fines.
Es particularmente útil, a efectos de análisis y discusión de la propuesta, traer a colación a Henry Levin (1991) cuando propone que el debate social sobre los fines de la educación se mueve fundamentalmente sobre dos ejes. Uno va desde la libertad hasta la cohesión social y el otro desde la eficiencia hasta la equidad. La libertad alude a la posibilidad de elección de centros escolares, de curriculum, de docentes, de alumnos… la cohesión en cambio se refiere a proporcionar a todos los alumnos una experiencia común en cuanto a valores, currículo, socialización. La eficiencia se refiere al rendimiento del sistema en relación a recursos, premiación del mejor, mejor relación costo-beneficio… la equidad significa igualdad de distribución de recursos, oportunidades y beneficios, sin discriminación por sexo, clase social, nivel económico, posición política, cultura o capacidad personal.
Levin señala que “una política de corte social perseguirá equidad y cohesión social, mientras que una más liberal dará prioridad al ejercicio de la libertad y a la eficiencia… lo ideal sería un equilibrio de tensión entre estos cuatro polos”
La propuesta curricular del gobierno más que incorporar a los fines de la educación venezolana una posición orientada a lo social que permitiera el desarrollo de una sociedad productiva y justa, pareciera estar ubicándose en un extremo en el que estaríamos sacrificando niveles de libertad importantes y desaprovechando los espacios de eficiencia ya obtenidos.

Necesitamos un curriculum que cohesione a la sociedad venezolana: “con mis hijos no te metas” vs “ocúpate de mis hijos”
De manera lúcida el Padre Ugalde ha afirmado que en lo que se refiere a las necesidades educativas existen dos venezuelas. Hay un sector que cuenta con los recursos para proveerse de una educación que responda a sus expectativas, con claridad en cuanto al futuro y carrera deseable para sus hijos, que cuando el gobierno se interpone en su camino aparece el “con mis hijos no te metas”. Otro sector tiene serias dificultades (o simplemente ninguna posibilidad) para proveer a sus hijos de una educación que les sirva de base para incorporarse exitosamente a la sociedad y convertirse en personas exitosas y productivas, este sector necesita que el Estado les apoye y garantice el acceso a la educación, su expectativa es “ocúpate de mis hijos”. Un curriculum nacional tiene que ser capaz de integrar a todos los sectores de la sociedad, compensar las carencias y desarrollar las posibilidades de cada venezolano. Para ello tiene que hacerse una propuesta -tanto en los fines como en los medios- que permita lograr equidad sin perder eficiencia, garantizar cohesión sin perder libertad. Que ningún niño venezolano sea abandonado y que ningún niño venezolano sea coartado.
La pertinencia de un curriculum no se mide por el número de personas consultadas sino por su capacidad de integrar a todos los miembros de una sociedad en torno a un proyecto de país compartido.

Manejo político/partidista del tema: un pésimo escenario para repensar nuestro curriculum nacional
Los principales actores políticos del gobierno y muchos de oposición están haciendo un manejo político/partidista del tema. El gobierno de manera ambigua -según la conveniencia del momento- habla de proceso de implantación, formación de miles de docentes, modifica la estructura orgánica del ministerio para adecuarla a nuevo diseño curricular y por otra parte habla de proceso de diálogo, solicitan opiniones, abren la posibilidad de una gran consulta nacional, hablan de un referéndum. De igual modo, algunos actores políticos de oposición que nunca han tenido los temas educativos en su agenda, ahora aparecen declarando o en cuanto foro se organiza.
La modificación del curriculum nacional requiere de un gobierno coherente y hábil para generar consensos y apoyos en un país signado por la polarización y de una oposición dispuesta a reconocer la necesidad de hacer cambios en el curriculum, proponer de manera firme y constructiva elementos para integrarlo y participar en o construir espacios para el diálogo.
La implantación y discusión de un diseño curricular nacional en un clima político/partidizado inevitablemente conducirá al país hacia un fracaso. La educación es un área en la que no podemos permitirnos seguir fracasando.

miércoles, enero 09, 2008

11 años contra la corriente - Día del Maestro 2008

“Durante 68 días caminamos a temperaturas de -40º C promedio, el paisaje era siempre el mismo blanco, el sol nunca se ocultaba y giraba alrededor de nosotros, siempre teníamos hambre, no podíamos cargar toda la comida que necesitábamos, caminábamos juntos, sin hablar, el equipo y el abrigo nos lo impedían… al final conquistamos el Polo Sur.”
Le escuché decir a Marco Cayuso

11 veces hemos dado clases el Día del Maestro para decirle a la comunidad y al País que los maestros tenemos vocación, amamos nuestro trabajo y estamos dispuestos a esforzarnos por demostrarlo. Nos enorgullece celebrar con nuestros alumnos.

11 veces hemos iniciado clases antes que los demás y finalizado después que todos ya se han ido.
11 años hemos trabajado 200 días de clase, porque para lograr más sabemos que tenemos que esforzarnos más.

Francamente, cuando iniciamos esta aventura, pensábamos que el País entero se dirigía al logro de estas metas, que en cuestión de dos, tres o a lo sumo cuatro años todos los niños de Venezuela disfrutarían de una escuela que los acompañara todo el día y casi todos los días… nunca nos imaginamos que caminaríamos tanto tiempo en soledad.

La certeza de estar caminando con el rumbo correcto y el compromiso que tenemos con nuestros alumnos han hecho que nuestras fuerzas no se desvanezcan.
Caminaremos así, a este ritmo, el tiempo que sea necesario.
Los años no cuentan. Cada niño sí.

Mi afecto y respeto por todos los que laboran en el Colegio Integral El Avila, es un orgullo trabajar con ustedes.

Juan Maragall
15 de enero de 2008

martes, septiembre 25, 2007

Frente a la crisis:un Colegio visionario y un equipo de líderes

Asamblea General de Inicio
5 de septiembre de 2007

Hola… que sabroso es estar juntos de nuevo

Saben, preparar esta Asamblea todos los años representa para mí un gran reto. Muy pocas son las oportunidades que tenemos de sentarnos todos juntos y reflexionar sobre lo que somos y fundamentalmente sobre lo que queremos llegar a ser…

Revisé lo que hemos tratado en los últimos 6 años y encontré temas importantes:
- Lo que nos identifica como organización
- La importancia de los nuevos maestros y profesores
- Reconocer que somos la Venezuela posible y no una caja de cristal
- La idea del Castillo de Arena y la visión de estarnos construyendo y reconstruyendo de manera permanente…
- Las Jornadas de revisión del Colegio y la brecha entre lo que somos y lo que queremos ser
- El Rendimiento, las Normas y los valores
- Los tiempos difíciles

Esta revisión la hice tratando de identificar de qué nos tocaría hablar hoy…

Finalmente, después de meditarlo durante casi todas las vacaciones y tratando de determinar si es una percepción equivocada, o un juicio prematuro de mi parte, decidí que este año tenemos que iniciarlo reconociendo que estamos en crisis. Y cuando digo estamos me refiero a nosotros, a los que estamos aquí sentados, al Colegio Integral El Avila.

Aunque creo que la crisis es producto de distintas circunstancias y no es un tema de edad institucional, decidí llamarla “La crisis de los 10 años” por ponerle un nombre (así como a los virus…)

No crean que es fácil parase aquí como director y reconocer ante todo el Colegio que estamos en crisis, porque a la gente no le gustan las crisis, tenemos una percepción negativa de ella, nos desagrada y quisiéramos que no sucediera. Así que generalmente la reacción natural nuestra es la de ignorarla, evitarla… simplemente no enfrentarla.

En mis tiempos adolescentes, las primeras veces que reflexioné seriamente sobre la palabra crisis, aprendí que en el fondo crisis significa cambio o desequilibrio y que a pesar de la incomodidad que nos genera, no necesariamente es negativa, porque cambiar no está mal, al contrario, cambiar generalmente es la única forma de seguir a adelante y tener éxito. Aprendí que las crisis pueden significar desastres, pero también oportunidades. Todo depende de lo acertadas o erradas de nuestras decisiones y acciones... así que me convencí de que un momento de crisis no nos conducirá inevitablemente al fracaso, pero tampoco es que estamos destinados al éxito. El resultado final depende de la calidad de nuestra reacción más que de la magnitud de los problemas.

En mi opinión nuestra crisis se origina en dos espacios: el País y nosotros mismos.

El País está cambiando drásticamente en sus percepciones de lo que es y debe ser una escuela y más aun, está cambiando en las concepciones fundamentales del orden social, económico y político. Este cambio es de tal magnitud que ha empujado a muchos de nuestros seres cercanos, amigos, alumnos o vecinos a recorrer el camino de la emigración o lo que quizás es peor aún, ha colocado a muchos en la situación de vivir en un país con el cual no se identifican. Sin identidad nacional. El Colegio EL Avila atiende a una comunidad que está en proceso de redefinición de sus relaciones con su país, es decir que atendemos a una comunidad en crisis, que está cambiando y necesita orientación, guía y compañía en ese proceso.

El paradigma de lo que es un colegio y su función en el País también está cambiando, la viabilidad institucional y económica de muchos colegios está en riesgo…

Por otra parte la crisis nos golpea desde dentro, las expectativas educativas que nosotros mismos nos hemos creado y las metas que nuestra mente y nuestros corazones desean alcanzar a veces suenan lejanas, difíciles de lograr. No es que no hayamos hecho las cosas bien hasta ahora, no es que seamos incapaces de reconocer nuestros éxitos y valorar el esfuerzo de la gente que habita en esta comunidad, el drama es que queremos más, no nos parece suficiente lo alcanzado.

La mayoría de nosotros no está satisfecho con lo que hemos logrado en el ámbito académico, artístico, musical, deportivo, en responsabilidad social, en lectura o en inglés… simplemente queremos más, estamos convencidos de que podemos lograr más, mucho más. Cuando visitamos otras latitudes y nos comparamos con otras sociedades notamos inmediatamente la brecha. El reto cobra dimensiones apabullantes.

El país cambiante y la brecha entre los que somos y lo que queremos ser generan la crisis. Y como comentamos, lo importante está en “la calidad de nuestra reacción…”

Para cerrar el tema de la crisis quiero traer una conversación que tuve en estos días con alguien me comentaba que se había topado con una frase en un libro que la había conmovido, la frase decía que “cuando las casas dejan de transformarse las visita la muerte” inmediatamente hice la analogía con mi segunda casa y pensé que “cuando un colegio deja de cuestionarse le llega la muerte… así que bienvenida la crisis”.


Pasemos al ¿Qué hacer ante ella?

Bueno, hay muchas formas de abordarla, pero hoy quiero apoyar esta reflexión en un libro que leí a finales del año escolar en el que encontré unas afirmaciones que me conmovieron y motivaron profundamente.

Es un libro sobre liderazgo escrito por un personaje curioso llamado Chris Lowney… su vida y carrera profesional tienen la peculiaridad de que hasta un día viernes formó parte de la Compañía de Jesús (Los Jesuitas) y el lunes siguiente formaba parte de JP Morgan una de las grandes compañías de inversión de Wall Street y pudo conciliar los principios gerenciales de una compañía moderna con la sabiduría y experiencia de una organización que ha estado en la palestra durante más de 450 años (mucho tiempo).

Entre muchas otras cosas él señala que las investigaciones organizacionales han encontrado que hay muchas probabilidades de éxito ante las crisis cuando se cuenta con dos cosas: una organización visionaria y un equipo de líderes.

Una organizacion visionaria es reconocida por su liderazgo y éxito en el área en que se desempeña, ahora ¿por qué el éxito? ¿Qué la caracteriza? lo que me pareció interesantísimo de sus hallazgos es que en estas organizaciones se presenta una paradoja, pues la energía que la moviliza parece provenir del hecho de que en esas organizaciones hay una combinación de creencias básicas no negociables con la voluntad de aceptar el cambio.

Es decir tienen claro qué cosas no están dispuestos a cambiar y se aferran a ellas, pero al mismo tiempo aceptan los cambios y liderizan la adaptación a ellos.


Yo siento que nuestro Colegio califica como organización visionaria, tenemos creencias básicas y nos hemos aferrado a ellas...

Esta asamblea es para eso para, refrescar nuestra identidad, en lo que creemos y lo que nos guía, así que vamos a hacerlo vamos a refrescarlo.

Vamos a presentarnos, decimos nuestro nombre, cargo y una oración que comience con “A mi Colegio lo identifica…”

PRESENTACION…

Esta fue la visión personal… ahora cuáles son los principios básicos que nos han aglutinado todos estos años…

PROYECTO PEDAGOGICO


Estas son las cosas a las que nos hemos aferrado, pero recordemos que iniciamos declarando una crisis y la necesidad de liderizar un cambio.

Para cambiar es necesario que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de liderizar el cambio en su espacio de trabajo, pues nadie conoce la fortalezas, debilidades y oportunidades de tu espacio mejor que tu.

Y aquí voy a retomar algunas ideas de Lowney:

“Todo lo liderazgo comienza por saber dirigirse a sí mismo”
“La vida del líder tiene sentido, primero que todo, para él mismo, para poder tener sentido para los demás…”

Estoy convencido de estar rodeado de lideres, se los comenté el dia del premio a los mejores maestros, nombré a muchos de ustedes (valga la cuña y el reconocimiento para los reconocidos) Y que no se sientan excluidos los nuevos docentes pues siempre digo que una nueva maestra o un nuevo profesor es un tesoro por descubrir…

Mi invitación es para que asuman su rol de maestros, de profesores de arte, de entrenadores, de coordinadores, de profesores de inglés… con emoción, con identidad y sobre todo como un espacio desde el que puedes crecer, cambiar, ser constructivo, sentirte orgulloso de ti mismo y hacer la diferencia para que el Colegio cambie, mejore y sea cada vez un mejor espacio de crecimiento y desarrollo para todas las personas que habitamos en él.

jueves, enero 18, 2007

Frente al 2007 y el entorno educativo

En celebraciones anteriores del Día del Maestro, este momento ha servido para resaltar o recordar las virtudes y valores del docente. El año pasado tuve el placer de nombrar a cada uno de ustedes y recordar que todos tenemos un rol y una virtud que compartir, también hemos aprovechado estos días para recordar a nuestros maestros ya eternizados como Salvador Itriago, Carolina Herrera o Francisco Silva. Hoy siento que esta celebración la estamos haciendo en un contexto poco usual. Algo así como celebrar el día del geólogo o del rescatista cuando se ha anunciado un año en el que habrá terremotos. Lo que significa que el País va a necesitar de nosotros, mucha gente nos va a preguntar cosas, nos pedirá consejo, se interesarán en nuestra opinión y cuando se presente una crisis contarán con nuestro trabajo y sobre todo con nuestro compromiso.

Desde que leí las respuestas que ustedes dieron a la consulta sobre los temores, debilidades y fortalezas frente al 2007 no he dejado de pensar y de tratar de organizar mis ideas y aunque todavía quedan muchos cabos sueltos hay dos cosas que cada vez creo ver con mayor claridad y quiero compartirlas con ustedes.

La primera es en relación a los obstáculos, los temores y las metas. Todos tenemos miedos y cosas a las que les tememos, situaciones en las que no quisiéramos estar o peligros que desearíamos evitar. Las últimas semanas han estado llenas de pensamientos y comentarios sobre ellas. Expresiones como: me preocupa, me asusta, estoy aterrorizada con lo que oí, no sé que va a pasar, etc. Si estuviéramos hablando de ir de excursión a lugares remotos podríamos pensar que la gente está hablando del miedo a los osos, a los lobos, a las avalanchas, a las culebras, a los tiburones o a las arañas. El sentimiento es terrible. ¿Cómo enfrentarlo o cómo no paralizarse?, ¿qué hacer y por dónde empezar?

Quiero proponerles que piensen lo siguiente: los obstáculos y las barreras dificultan el camino de cualquier iniciativa o proyecto, pero lo realmente terrible no es tener obstáculos sino estar desorientado, no saber hacia dónde ir. El verdadero drama no es que exista un peligro o abismo muy grande, lo que hay que saber es si esa brecha está ubicada entre mi posición actual y el lugar a donde deseo ir. Si mi excursión es para el amazonas, me olvido de los osos, de los lobos, de los tiburones, de las avalanchas y me preparo exclusivamente para las culebras y los insectos. Pero si no sé a dónde voy, todo me asusta, todo me intimida, cualquier miedo puede crecer dentro de mí. Así que lo primero que hay que hacer a saber a donde se quiere ir y definir lo mejor posible el camino a seguir, luego diferenciamos los obstáculos reales de los imaginarios y nos preparamos para enfrentarlos.

Entonces la pregunta más trascendente en estos momentos es: ¿estamos orientados? ¿Sabemos hacia dónde ir? O en términos de nuestro proyecto: ¿sabemos a donde queremos llevar a nuestros alumnos? ¿Los estamos preparando para la Venezuela que les tocará vivir? ¿Somos los educadores equilibrados que nuestros alumnos necesitan? En la medida en que de manera personal y colectiva respondamos a estas preguntas el camino a recorrer será cada vez más claro.

El año pasado este mismo día les decía que nuestra misión era mostrarle al país que “que tan bueno puede ser un colegio” que si alguien necesita buscar un ejemplo de una escuela de calidad voltee hacia nosotros. Esa función siento que la hemos cumplido durante 10 años, pero el País ha cambiado y nos exige nuevas respuestas y un perfil de alumno integral más completo. No podemos conformarnos con seguir haciendo lo mismo. Es necesario evolucionar y cambiar. En las conclusiones de la Asamblea que tuvimos el 4 de enero decíamos que como Colegio tenemos que desarrollar y profundizar la formación social de nuestros alumnos y la comprensión real de Venezuela, hablábamos de alcanzar una “visión binocular”. Ahí tenemos un reto. Es más importante esforzarnos por definir bien qué alumno queremos formar, qué colegio queremos ser o seguir siendo y qué necesita Venezuela de nosotros. Ocupémonos más de la orientación y preocupémonos menos de los obstáculos.

Lo segundo que quiero compartir con ustedes es en relación al ¿por dónde empezar? Este tipo de desafíos y temores con frecuencia paraliza, nos “baja la velocidad”, nos resta energía. Para mostrarles mi punto quiero recordar una historia que una vez leí y luego vi ilustrada en un video sobre el tema del futuro.

Cuentan que un científico que estaba descansando en una casa de playa y observaba un fenómeno propio de esa época en el que la marea se retiraba y quedaban expuestas cientos de miles de estrellas de mar que morían al estar fuera del agua demasiado tiempo, vio a lo lejos a un muchacho que corría agarraba una estrella y la lanzaba al mar, buscaba otra y la lanzaba y así de manera reiterada. El científico lo saludo y trató de hacerle ver que lo que hacía era absurdo, pues la muerte de estrellas era un fenómeno natural y la cantidad era tal que no tenía sentido “salvar” a unas cuantas. El muchacho pensó brevemente y le dijo: para esta estrella que voy a lanzar mi esfuerzo tiene sentido.

Este hermoso cuento nos habla de la importancia que tiene ocuparse de lo que nos podemos ocupar y hacer lo que podemos hacer. Nuestra acción puede significar la diferencia para algo y más importante aún, puede ser la diferencia para alguien.

Así que lo que cada vez estoy viendo con más claridad es que:

Mas importante que lo que el nuevo Ministro quiere hacer con la educación… es lo que tu quieres hacer con tus alumnos.
Más importante que lo que otros le enseñan a sus alumnos… es lo que tú le enseñas a los tuyos.
Más importante que la visión de país que otros transmiten… es tu visión de país y lo que haces por compartirla.

Y de manera especial para nuestros alumnos, más importante que todo lo que hagan los 300.000 docentes del país con sus alumnos, es lo que tu hagas por ellos, por ayudarlos a ser mejores personas, por comprender mejor su entorno, por darles las herramientas y conocimientos que necesitan, no sólo para lograr lo que ellos se propongan sino para que tengamos el país que deseamos.

Lo que importa es lo que tú haces en tu espacio y al final eso es lo que todos esperamos de ti. Que sigas siendo un maestro o una maestra modelo de quien nos sintamos orgullosos porque fuimos tu alumno, tu compañero, tu jefe o tu amigo.


Juan Maragall 15.01.07