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martes, julio 15, 2014

Ruta hacia la calidad y lo impostergable: 15 de enero 2015 - Ponencia en Congreso Pedagógico Nacional MPPE


12 de junio 2014

Calidad escolar: consulta, propuestas y lo impostergable

Lo que más defiende a un niño de la pobreza y le abre camino en la vida es lo que aprende en su escuela. El tema de la calidad, es decir, el tema de que la escuela logre lo que se supone es su función, es central para la construcción de una Venezuela justa y de progreso.
El MPPE está finalizando un proceso de consulta nacional en el que hemos participado con la disposición de sumar a favor de las escuelas, es en ese sentido que consideramos fundamental precisar algunos conceptos básicos y medidas impostergables que deben ser tomadas.

Escuela y calidad

Iniciemos con dos cifras. Cerca del 30% de los alumnos de 3er grado del País no comprende lo que lee y según las pruebas PISA aplicadas en Miranda el 80% de los adolescentes de 15 años no tiene las competencias matemáticas mínimas esperadas para su edad. Estos datos no ameritan explicación, pero valga recordar que hasta 3er grado se “aprende a leer” y a partir de 4to grado se “lee para aprender”, por lo tanto un alumno analfabeta en 4to grado va rumbo al fracaso escolar. Ciertamente la educación venezolana necesita tomar medidas inmediatas para atender el tema de la calidad.
Existen distintas formas válidas de entender la calidad y hay quienes consideran prioritario dar esa discusión, pero cualquiera que sea la posición que se tenga al respecto hay temas intrínsecos a la calidad de la educación que ofrecen las escuelas. Todas las definiciones de calidad requieren que los estudiantes comprendan lo que leen, puedan expresarse por escrito y tengan habilidades lógico matemáticas como mínimo. Si algo en común tienen Giordani y José Guerra es que los dos tienen habilidades lectoras y matemáticas, de ahí en adelante hablamos de libertad de pensamiento y opciones de vida.
A veces las discusiones sobre calidad en las escuelas me recuerdan a una discusión que tuve con uno de mis hijos sobre qué programa de radio escuchar y cuando se había dirimido el asunto constatamos que la radio no funcionaba. La mayoría de nuestras escuelas no funciona para ninguna definición de calidad.
Hay conocimientos y habilidades básicas a las que por derecho humano todas las personas deben tener acceso. Calidad es lograr precisamente eso.
La calidad se puede abordar desde la perspectiva de la familia, del aula, desde la escuela o desde las políticas públicas pensando en nuestro sistema educativo. Quiero referirme a la cuarta perspectiva y lo que debemos hacer como País.
Quizás la forma más sencilla –y profunda-  de analizar las políticas educativas de un  país es poner atención a tres cosas: ¿están yendo TODOS los niños, niñas y adolescentes a las escuelas? ¿están TODAS las escuelas a las que asisten en condiciones óptimas de funcionamiento y dotación? Y cuando asisten a escuelas en óptimas condiciones ¿se encuentran con buenas maestras, maestros, profesoras y profesores?  Es decir que lo que necesitamos lograr es que todos los niños, niñas y adolescentes puedan despertarse y en una lapso razonable de tiempo llegar a una escuela o liceo en condiciones adecuadas y encontrarse con una buena maestra o un buen profesor. Esto en Venezuela no lo hemos logrado, para TODOS.

¿Están yendo TODOS los niños, niñas y adolescentes a las escuelas?

Los que no van a las escuelas son principalmente menores de 6 años (30% no asiste a educación inicial) y entre 12 y 17 años (25% no está en los liceos). El caso de educación inicial es grave porque 1er grado termina convirtiéndose en el preescolar de los más pobres y ahí arranca una cadena de carencias: como no tuviste preescolar tienes muchas probabilidades de repetir y llegar a 3er grado sin saber leer, como no sabes leer, tienes muchas probabilidades de desertar… y ahí aparece el tema de la exclusión escolar adolescente. En cifras absolutas se estima que más de 800mil adolescente están fuera del sistema educativo (incluso el ministro Rodríguez afirmó que llegaban al millón). Estamos hablando de llenar 20 veces el estadio universitario de Caracas con muchachos excluidos. Este es quizás el problema educativo y social más importante del país, pues no solamente tendrán problemas para abrirse camino en la vida, sino que le complicarán la vida a las comunidades que habitan. ¿No explica esto en buena medida lo que estamos viviendo en términos de violencia?

¿Están TODAS las escuelas a las que asisten en condiciones óptimas de funcionamiento y dotación?

En este aspecto tenemos que poner atención en la condición actual de la infraestructura escolar y en el importante déficit de escuelas y liceos del País. Sobre la condición de la infraestructura no hay estadísticas oficiales, basta revisar la prensa -especialmente la prensa local- para ver la cantidad de solicitudes y denuncias que diariamente aparecen relacionadas a techos que filtran, baños que no funcionan, requerimientos de espacios deportivos, bibliotecas o salas de computación. En Miranda realizamos una consulta en 2012, se realizaron 320 asambleas escolares que reunieron a más de 17mil personas y el requerimiento principal que apareció en todos los grupos fue el de infraestructura escolar (por cierto el segundo siempre fue la inseguridad).
El déficit de escuelas (o instituciones educativas) se ha estimado en diferentes oportunidades y dependiendo del tamaño (capacidad estimada) de cada escuela se puede llegar a distintas cifras. Algunos cálculos estiman la necesidad de 5.000 nuevas escuelas. Al respecto la Ministra Hanson en 2012 precisó una cifra , informó que se requerían 2.500 simoncitos, 150 escuelas y 450 liceos, es decir 3.100 nuevas edificaciones a ser construidas en 6 años. Esto significaría construir un promedio de 500 nuevas cada año. Si se revisan la Memoria y Cuenta del MPPE de los últimos 10 años se constatará que NUNCA se han construido más de 25 escuelas en un año y nada indica que esto haya cambiado. Aunque el actual Ministro habla de construir 100 nuevas escuelas, aún no ha divulgado la lista con los nombres y ubicaciones de cada una. 100 sería un buen esfuerzo, pero faltarían hacer 400 más, solamente este año.

¿Se encuentran con buenas maestras, maestros, profesoras y profesores?
Durante los últimos 15años en lo referido a los criterios de formación y selección de docentes se dejaron de lado los mecanismos legales e institucionales orientados a darle prioridad a los méritos académicos para el ingreso y ascenso, dando paso a mecanismos discrecionales en la asignación de cargos. Hoy cerca del 40% de los docentes es interino (es decir no-titular) y aunque no hay cifras oficiales se estima que más de 60% de los directivos son encargados (designados discrecionalmente). Es cierto que este problema tiene más de 40 años, pero no es menos cierto que en la década de los 90 el país produjo un reglamento del ejercicio de la profesión docente que con todos sus defectos era un buen punto de partida para avanzar hacia mecanismos institucionales y de mérito que aumentaran las probabilidades de que los mejores docentes ingresaran a las escuelas y ascendieran a cargos directivos.
Por otra parte, la discrecionalidad en la asignación de cargos incluyó la discriminación por universidad de origen, siendo así que los egresados de universidades afectas a las posiciones políticas del gobierno han tenido tratamiento preferencial y los egresados de universidades autónomas y pedagógicos han visto las puertas cerradas sólo por ser egresados de un alma mater no afecta al gobierno. ¿quién dijo que todos los egresados de las misiones o la Universidad Bolivariana eran buenos maestros y que los egresados de la universidades autónomas, privadas o pedagógicos no lo eran, o viceversa? Quienes hemos vivido dentro de las escuelas por más de 20 años sabemos que la condición de buen docente tiene muchos componentes y la universidad de origen no siempre es tan determinante como se cree. El resultado ha sido que se ha propiciado la cultura de que para ser maestro no se requiere tener méritos académicos o profesionales, sino ser “amigo de” o  “estar inscrito en” o “ser egresado de”, en lugar demostrar que “eres capaz de”.
Es así que nuestros estudiantes puede que en ocasiones se encuentren con buenas maestras, maestros profesores o profesoras, pero las más de las veces se encuentran con los amigos de alguien, miembros de algún partido o egresados de ciertas universidades sin que haya mediado ningún mecanismo de mérito para llegaran ahí.
Las políticas  (o ausencia) de formación y selección de docentes han generado grandes distorsiones. Hoy tenemos una gran cantidad de docentes de educación inicial y primaria egresados de misiones o universidades oficiales sin empleo y al mismo tiempo se desestimuló el estudio de especialidades en universidades y pedagógicos conduciendo a un déficit dramático de especialistas para el bachillerato. Al final tenemos maestros desempleados y liceos sin profesores.

Ruta hacia la calidad y lo impostergable: 15 de enero 2015
No hay ninguna duda de que esta situación se puede revertir y en un lapso mediano de tiempo podemos iniciar la recuperación de la calidad de nuestras escuelas. Lo hemos experimentado personalmente en nuestro Estado Miranda, pero hay que tener sentido de la oportunidad y urgencia para tomar decisiones inmediatas.
Sobre la oportunidad, recordando la cifra que una vez escuche, hice cálculos propios y confirmé que el promedio de duración de un Ministro de Educación en Venezuela es de 1año y 3 meses (los ministros de los últimos 15 años han durando un poco más, su promedio es de 2 años) es decir que al actual Ministro probablemente sólo le quede año y medio en su cargo. Esto significa que el tiempo de la consulta ya terminó y tiene que dar paso inmediato a decisiones impostergables. En tal sentido estamos obligados a emplazar al ministro de educación para que antes de 15 de enero de 2015 (para tomar una fecha, no solo significativa para nosotros los educadores, sino que está a 6 meses de distancia y permite incorporar cualquier iniciativa en los planes y presupuesto) presente al País decisiones y medidas en la siguiente dirección:

Concursos

Llamar a concurso público de méritos para ingresar y ascender a la carrera docente, si TODOS los años en una misma fecha se llamara a concurso y ganaran los mejores, poco a poco recuperaremos el prestigio de ser un buen maestro y comenzarán a reaparecer las vocaciones docentes, incluyendo la matemática, la física y las ciencias, seremos también testigos del surgimiento de una generación de directivos de carrera con los que todo docente desea trabajar y que conducirán a las escuelas hacia el progreso.

Plan Nacional de construcción de escuelas

Anunciar un plan nacional de construcción de escuelas que garantice la construcción promedio de 500 edificaciones educativas NUEVAS cada año y la reparación al menos de 7.000 escuelas también cada año. Esto tiene que ser el plan nacional más conocido y divulgado, incluyendo una página web como la de 700 escuelas para Argentina (http://www.700escuelas.gov.ar/web/2013/) en donde estén todas las escuelas en construcción georeferenciadas, los procesos de licitación sean públicos, y el avance de cada proyecto sea verificable para la contraloría social.
Esto NO lo pueden hacer el MPPE y FEDE solos –creo que está más que demostrado que no han podido en 15 años- se necesita el concurso de las 335 alcaldías y los 24 gobernadores y la comunidad organizada.

Situado Educativo para gobernaciones y alcaldía

Hoy la mayoría de los alcaldes y gobernadores (en lugar se ser aliados de las escuelas) están buscando la forma de entregarle sus escuelas a la nación. La razón es muy sencilla, no tienen presupuesto suficiente para mantenerlas en buen estado y mucho menos para construir y operar las que se necesitan.
Venezuela necesita una suerte de “Situado Educativo” urgentemente que asigne recursos en función de escuelas construidas y alumnos atendidos.

Sistema nacional e internacional de evaluación del desempeño

Tomar la decisión de crear un sistema nacional de evaluación del desempeño escolar que anuncie al País y especialmente a cada escuela cuál es el desempeño escolar alcanzado y al mismo tiempo incorporar a Venezuela en las evaluaciones internacionales (TIMSS, PISA, PIRLS y LLECE, por citar algunas) que con todas sus fortaleces y debilidades son el único mecanismo al alcance e inmediato para ubicar a Venezuela en el mapa mundial de la calidad de nuestras escuelas.
Valga acotar que el objetivo fundamental de estas evaluaciones no es la investigación (que por supuesto la investigación es necesaria) sino la reacción de cada docente, directivo, escuela, municipio, estado y nación al enfrentarse cara a cara con la realidad del desempeño de nuestros estudiantes en las escuelas. La mejora de la educación debe partir de la verdad para dar pasos, lentos quizás, pero en la dirección adecuada. El lema de la evaluación de nuestro sistema educativo debe ser evaluar para mejorar.
Una cultura de la evaluación puede construirse sobre la confianza y el acompañamiento, haciendo siempre un manejo ético y respetuoso de los resultados, valorando no sólo al mejor, sino al que mejora.

Apoyaremos el levantamiento de la calidad de las escuelas

Si realmente queremos impulsar un sistema escolar de calidad, medidas como éstas son impostergables. Si el Gobierno Nacional toma decisiones en esta dirección contará con todo nuestro apoyo y acompañamiento sincero en el levantamiento de la calidad de nuestras escuelas. No tenemos prejuicios en trabajar juntos cuando la agenda es la educación y las escuelas, pero si Venezuela amanece el 15 de enero ensimismada, indecisa, sin que nada trascendente y determinante suceda para que TODOS nuestros niños, niñas y adolescentes vayan a buenas escuelas y se encuentren con buenos docentes, confrontaremos con fuerza esta gestión hasta lograr que el país escolar se transforme un verdadero camino para la superación de la pobreza y la construcción del progreso.

Juan Maragall responde 3 preguntas: 1,73 millones de jóvenes venezolanos no estudian ni trabajan

Publicado en Prodavinci..com 15/07/2014

El pasado jueves 10 de julio los investigadores Anitza Freitez, Gerardo Correa, María Di Brienza, Jeaneth Fernández, María Gabriela Ponce y Genny Zúñiga presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Juventud 2013, que forma parte del proyecto La juventud venezolana como protagonista de la democracia, llevado a cabo por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Allí se aplicó una encuesta nacional de 168 preguntas a 4022 jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y 29 años. Entre los resultados que más sorprenden de este estudio está que 23% de la población encuestada (casi 1,73 millones) ni trabaja, ni estudia. Y, de esa cifra, un 20% son adolescentes con edades comprendidas entre 15 y 19 años. Juan Maragall, Secretario de Educación del estado Miranda, responde tres preguntas sobre esta problemática.
1. ¿Cuáles son las implicaciones de que más de 1,7 millones de jóvenes se encuentren doblemente excluidos en esa condición?
Para que tengamos una idea de la magnitud del problema, los 900 mil adolescentes desescolarizados podrían llenar 20 veces el Estadio Universitario de Caracas. La exclusión de adolescentes y jóvenes del sistema educativo es el problema social más complejo que tiene Venezuela: es una bomba de profundidad. El adolescente excluido no sólo tiene –y tendrá– importantes limitaciones para su desarrollo personal y el alcance de un proyecto de vida, sino que además genera graves problemas en su entorno familiar y comunitario. Lo que explica en buena media los niveles delictivos y el deterioro de la convivencia que estamos experimentando en el país. Por no hablar de trabajo, innovación y progreso.
2. ¿Conocía esa tendencia? ¿Cree que es una problemática de vieja data?
Desde el punto de vista escolar, este problema lo estamos advirtiendo desde hace más de 10 años por la crisis de la educación media, no sólo en su currículum y desempeño sino en algo tan simple como la ausencia de liceos. En Venezuela tenemos cerca de 28.000 instituciones escolares y en apenas 5.000 de ellas se puede estudiar algún nivel de bachillerato. Eso significa que en más de 20 mil escuelas, cuando nuestros niños terminan el sexto grado, tienen que tomar una decisión difícil: abandonas tu comunidad para continuar la escolaridad o abandonas la escolaridad para quedarte en tu comunidad. La mayoría de las veces optan por lo segundo… o más bien se impone lo segundo, porque cuando no hay alternativas no se puede hablar de opción.
Entonces, nuestras niñas y niños de 12 años se enfrentan a inimaginables barreras para llegar a un liceo: la distancia, los costos, la violencia y la discriminación aparecen en su camino justo en la etapa de la vida cuando estás menos preparado para enfrentarlo. El punto de quiebre de nuestro sistema educativo está ahí, entre sexto grado y primer año, cuando todavía no sabes si eres niño o joven.
3. ¿Cómo cree que pudiera cerrarse esa brecha?
En primer lugar hay que invertir en la calidad de los liceos, sus profesores, la dotación, la infraestructura y el mantenimiento. El liceo debe ser el lugar más interesante y atractivo para el adolescente. Y hoy no lo es.
Si al diagnóstico que nos presenta la UCAB le agregamos los resultados de las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, pro sus siglas en inglés) aplicadas en Miranda en 2010, encontramos por ejemplo que el 80% de los adolescentes tiene niveles de desempeño en Matemáticas por debajo del mínimo esperable para su edad. La calidad de nuestros liceos no responde a las expectativas de nuestros adolescentes ni a las del país. La respuesta al adolescente desescolarizado, o al potencial desertor, debe ser un buen liceo.
Durante los últimos 15 años, el bachillerato ha sido abandonado. No hay políticas para el estímulo ni para la formación de profesores especialistas. Más bien al contrario: hay prácticas de desestímulo y discriminación. La inversión en dotación y mantenimiento es casi nula y las opciones de nuestros adolescentes se han reducido a tres palabras: moto, pistola y misión. La primera te da libertad de movimiento, la segunda poder y la tercera una inclusión clientelar. Ninguna de las tres te convierte en un ser educado, independiente, autónomo y con capacidad de forjarte un proyecto de vida para ti, tu familia y el país.
En segundo lugar necesitamos hacer un gran esfuerzo nacional para la construcción de buenos liceos que estén cerca de la gente. Estimamos que Venezuela necesita 1.000 nuevos liceos para cubrir la totalidad de la demanda y, si revisamos las memorias y cuentas del Ministerio de Educación, constataremos que en los últimos años nunca se construyen más de 20 escuelas en un año y casi nunca un liceo. Es imperativo un plan nacional de construcción de liceos de la mano de alcaldes y gobernadores. Si cada alcalde y gobernador construyera un liceo, en tres años podríamos resolver el problema de la exclusión del bachillerato. Sería un gigantesco paso en la dirección correcta, aunque resolver la calidad nos va a tomar más tiempo.

jueves, mayo 01, 2014

Maestros sin cargo, alumnos sin liceo y liceos sin docentes

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El Universal – 25/06/2013

El Secretario para el Progreso Educativo de Miranda cuestiona distorsión que ha ocurrido durante los tres últimos lustros en la carrera docente.
EL UNIVERSAL
martes 25 de junio de 2013  02:08 PM
Para el Secretario del Progreso Educativo de Miranda, Juan Maragall, en la actualidad el gremio docente ha sufrido las consecuencias de la falta de políticas públicas, para mejorar la educación en el país y respondió algunas interrogantes sobre el tema. Dijo que funcionarios de la Misión Sucre y algunos Jefes de Zonas Educativas han manifestado la necesidad de revisar, incluso cerrar la carreras de educación argumentando un exceso de docentes que no consiguen empleo. Por otra parte se dice que hay un déficit de docentes especialistas en bachillerato.

Dijo que en Miranda el escenario es distinto, ya que se premia la meritocracia y se  retomó la práctica de concursos para que los docentes opten por cargos titulares de acuerdo a sus conocimientos y preparación.

"Las políticas o prácticas en la carrera docente durante los 15 años de gobierno revolucionario, han conducido a Venezuela al caos en lo que a docentes se refiere. Para poner las cosas en orden tenemos primero que recordar que desde el año 98, en Venezuela no se realizan concursos de ingreso o ascenso a la carrera docente, así que todos los cargos han sido asignados por vías clientelares o político-partidistas. Hoy para conseguir trabajo como docente nacional tienes que ser amigo de alguien o estar inscrito en el PSUV. Más de 150 mil docentes son interinos (eso es el 40%) y en prácticamente todas las escuelas nacionales los directivos son puestos a dedo", explicó Maragall.

La expansión de la Misión Sucre y las Aldeas Universitarias ofrecen formación en educación sólo inicial e integral, con la promesa además de conseguirles luego un empleo. No hay cifras oficiales al respecto, pero en Lara estiman que hay más de 5 mil docentes buscando empleo, lo mismo pasa en Anzoátegui y en Miranda. Para hacerse una idea, nosotros en 2012 ofrecimos 39 cargos en concurso y se inscribieron más de 4mil personas. En lo que se refiere a docentes de inicial y primaria en el país hay un exceso de personas formadas que probablemente nunca consigan empleo como educadores. Este problema podría ser una oportunidad para proveer a las escuelas con las personas mejor preparadas a través de concursos de mérito y beneficiar a nuestros alumnos, pero ya está suficientemente claro que el Gobierno Central no cree en los méritos, lo ha manifestado y practicado durante 15 años, no 15 días, estamos hablando de 15 años.

"Hay déficit en bachillerato, es donde tenemos el problema más grave, porque se sumaron distintos elementos creando una ‘tormenta perfecta'. En primer lugar las zonas educativas desde hace años comenzaron a seleccionar docentes sólo egresados de misiones o universidades afectas, cerrando las puertas a egresados de pedagógicos y universidades autónomas, llegaron incluso a colocar carteles que decían ‘abstenerse egresados del pedagógico', esto desanimó a cualquiera que quisiera estudiar alguna especialidad en pedagógicos o universidades. Mientras el resto de Latinoamérica está buscando mecanismos para estimular el estudio de especialidades con becas o primas especiales de sueldo, nosotros aquí le cerramos las puertas a los pocos docentes especialistas que tenemos", señaló el pedagogo.

El segundo elemento de la tormenta es que para no dejar a los alumnos sin profesores se comenzaron a asignar docentes de inicial, integral u otras especialidades como profesores de bachillerato en áreas para las que no están preparados. "No es que los alumnos no tengan profesor, lo que pasa es que en muchos casos el profesor no es de la especialidad que enseña y cuando queramos corregir esta distorsión no puedes simplemente sacar al docente que está allí (sin hablar del impacto que esto tiene en la calidad de lo que estamos enseñando)", destacó el funcionario.

Y el último componente de la crisis de docentes de bachillerato -añadió- es que el Gobierno Central abandonó la construcción de liceos. Nosotros estimamos que Venezuela necesita cerca de mil  nuevos liceos para atender a los casi 800 mil adolescentes que están fuera de las escuelas y esto requeriría cerca de 50 mil nuevos docentes especialistas  para los próximos 10 años, que no se están formando ni están en ningún plan del Ministerio de Educación. Este es un reto que tiene que atenderse con el apoyo de todas las universidades (públicas, privadas, autónomas, experimentales, pro-gobierno, misiones, con todas), con un sentido de apertura, coordinación y trabajo en equipo que dista mucho de las prácticas del gobierno. ¿Quién puede imaginarse a los ministros de educación sentados en una mesa con gente de la Unefa, UBV, Universidad del Zulia, la UCAB, la Misión Sucre y el Pedagógico de Maturín, tratando francamente el tema y asignando los recursos necesarios? Yo no lo veo posible, hay demasiado sectarismo en el gobierno, que es a quien corresponde convocar y financiar.

Esta situación le explotó al gobierno en la cara y nos afectará a todos por varios años. Después de 15 años de políticas excluyentes y erradas en la carrera docente tenemos maestros sin cargo, alumnos sin liceo y liceos sin profesores. "Esto tenemos que cambiarlo, las políticas docentes del gobierno nacional nos metieron en un hoyo. Para que esto realmente tome un buen rumbo es fundamental unir esfuerzos en todas las instancias de gobierno y universidades (en su sentido más amplio) para fortalecer la carrera docente, construir nuevos espacios educativos y adecuar los que ya existen en verdaderos centros en los que se imparta educación de calidad, abandonando totalmente de las prácticas clientelares y sectarias  que han invadido nuestros planteles", dijo.

Aportes a Ley de Educación: quienes serán nuestros maestros?

 Publicado en Tal Cual - Julio 2009

En asuntos educativos hay pocos temas en los que se pueda encontrar tanto consenso. La experiencia de cualquiera que haya sido alumno, el sentido común de cualquier madre, padre o representante, el director de escuela más experimentado y las investigaciones internacionales sobre sistemas educativos exitosos coinciden en esto. Una buena educación depende de un buen maestro.

Es difícil opinar sobre un proyecto de ley cuyo texto no es de dominio público, sin embargo, dada la relación de dependencia que ha mostrado el legislativo del ejecutivo, es de esperar que las opiniones y especialmente las acciones del Ministro de Educación pueden marcar pautas en lo que aparecerá en él. Ante esta posibilidad, urge alertar.

Durante los últimos 9 años El Ministerio de Educación ha privilegiado los mecanismos de designación discrecional (a dedo) de cargos docentes, dejando a un lado los mecanismos institucionales establecidos en el Reglamento del Ejercicio

de la Profesión Docente, es decir no ha realizado concursos ni de ingreso ni de ascenso. Lo que ha resultado en una gigantesca cantidad de docentes suplentes (o interinos) y de directores encargados (todos de libre remoción). Esta práctica comienza a fabricarse su propio marco legal con las resoluciones 03 y 04 del MPPE en enero de este año y en el articulado de la nueva convención colectiva en donde establecen que para ser docente primero se debe ser suplente (o interino)... sin concursar, es decir sin verificar transparentemente si hay alguien más competente y mejor formado para ocupar ese cargo. Regresando así a la designación de docentes con criterios personalistas y/o político-partidistas.

Es cierto que incluyeron un proceso de evaluación del desempeño como insumo para la decisión (vale el aporte), pero la última palabra se toma en una oficina, a puertas cerradas y con criterios no verificables. Vieja práctica que ha mantenido a nuestra educación como una de las más deficientes de Latinoamérica. En 1991 cómo País comenzábamos a enseriarnos con el tema poniéndole coto a la discrecionalidad a través de los concursos. Ahora todo indica que estamos regresando a esas malas prácticas (malas para nuestros niños y adolescentes).

Los concursos no son el único mecanismo valido de asignación de cargos, pero si son la herramienta más transparente e institucional con la que contamos y no podemos darnos el lujo de desecharlos regresando al dedo como mecanismo para designar maestros. La calidad de nuestras escuelas está en juego y la posibilidad de que nuestros niños y adolescentes salgan de la pobreza se desvanece.

Nuestra constitución es clarísima en su artículo 104 al referirse a los docentes “… El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderá a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica”

Necesitamos una ley de educación que garantice mecanismos transparentes de ingreso como punto de partida para elevar en nivel de nuestros docentes. Para entonces atender el tema del estímulo y valoración del docente como servidor público, tema que requiere un desarrollo que excede esta oportunidad-

«Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas»

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Conversación con Juan Maragall, secretario de Educación de la Gobernación del estado Miranda
 Publicado por Revista DEBATES - IESA sep/2013
«Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas»

SUMARIO
Cualquier intento de consagrar la educación como mecanismo de superación social debe, de acuerdo con Juan Maragall, lograr tres objetivos: disminuir la tasa de exclusión escolar, recuperar la planta física de los planteles y contratar maestros por méritos profesionales y no por su afiliación política.

En una Venezuela reñida con las estadísticas, Juan Maragall confía en el poder de los números y los indicadores para determinar la extensión del terreno perdido o ganado en materia de políticas públicas. Tan pronto llegó a la Secretaría de Educación de la Gobernación de Miranda, en 2008, investigó la cantidad de estudiantes de tercer grado con deficiencias de alfabetización. El resultado reveló un número de espanto: treinta por ciento arrastra dificultades para la lectura y la comprensión de textos. Cinco años más tarde, ese porcentaje fue reducido a cinco.
El deseo de fotografiar los avances de la educación con los lentes de las estadísticas explica el hecho de que la Gobernación de Miranda sea el único organismo público venezolano que participa en las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), aplicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los países más desarrollados del mundo.
Juan Maragall conversó con Ramón Piñango, Virgilio Armas, Rafael Jiménez Moreno y Abril García, de Debates IESA, acerca de su gestión al frente de la educación mirandina y de los problemas y las oportunidades de la educación en Venezuela.


Debates IESA: Antes de asumir en 2008 la Secretaría de Educación de Miranda, ¿había trabajado en el sector público?

Juan Maragall: Sí. En 1994 participé en el programa «Escuelas de excelencia», financiado por el Dividendo Voluntario para la Comunidad. Fue una iniciativa que se concentró en el mejoramiento de los planteles públicos de cinco estados del país. También trabajé con un proyecto educativo en Guatire, y durante diez años me desempeñé como director de un grupo de escuelas populares en la urbanización La Rosa. Allí, con mi equipo de trabajo, cumplimos el objetivo, a pesar de las limitaciones. En cuanto a mi experiencia en el sector educativo privado, fui uno de los fundadores del Colegio Integral El Ávila, donde además fui director por doce años. Durante esos años nunca dejé de interesarme en los problemas de la educación pública.

¿Cuántas escuelas tiene la Gobernación del estado Miranda?

Hay casi 700 escuelas que ofrecen desde primero hasta sexto grado. También tenemos un sistema de preescolares y sesenta liceos. Además, la Gobernación atiende las escuelas de educación especial, las escuelas de artes y oficios, y los centros de educación básica para adultos. La población estudiantil ya está llegando a los 147.000 alumnos.

Usted fue director de escuela tanto en el sector público como en el sector privado. ¿Mantuvo siempre un mismo enfoque de gestión?

No. Recuerdo que, desde la perspectiva psicológica, usé diferentes enfoques de motivación. A mis alumnos de las escuelas de Guatire les decía: «Tu futuro puede ser mejor que el de tus padres». Mientras que a mis estudiantes del Colegio Integral El Ávila les decía: «El éxito no se hereda, es un logro personal e individual; tú puedes venir de una familia exitosa, pero puedes ser un adulto fracasado si no pones de tu parte». Ambos comentarios, aparentemente contradictorios, coinciden en la importancia de la determinación personal para echar las bases del futuro.
Desde el punto de vista administrativo la función del director es similar: no encuentro tanta diferencia entre la escuela pública y la privada. Sin embargo, pienso que no es justo comparar a una escuela pública con un colegio como El Ávila, que cuenta con una gran cantidad de recursos logísticos y presupuestarios. La mayoría de las escuelas públicas del país trabajan en condiciones económicas muy adversas.
La educación pública tiene problemas crónicos de infraestructura. Todos los estudios confirman este señalamiento. En la Gobernación de Miranda, cuando redactábamos el Plan Estadal de Educación 2012-2016, convocamos más de 360 asambleas populares para conocer la opinión de los padres y representantes. Asistieron alrededor de 15 mil personas para hablar de las prioridades de sus escuelas. La mayor preocupación era la pésima infraestructura de la escuela pública. El segundo asunto en importancia fue la inseguridad en los planteles. En infraestructura estamos hablando de baños en buen estado, servicio de agua, luz eléctrica, techos impermeabilizados, patios amplios que permitan la práctica de deportes o de actividades de entretenimiento durante el recreo. Todos estos aspectos pueden considerarse necesidades básicas. Luego están otras aspiraciones que también son importantes: libros escolares en las bibliotecas de aula y acceso a computadoras y otros soportes informáticos. La tecnología es escasa en las escuelas públicas.

EDUCACIÓN PARA PROGRESAR

¿Por dónde comenzar a resolver la crisis de la educación pública?

Durante estos cinco años de gestión me he dedicado a pensar con seriedad y método sobre la educación pública, con énfasis en el desarrollo de un concepto sencillo que me sirva siempre de guía para tomar decisiones. En la Gobernación de Miranda la palabra clave es «progreso».
Para que en nuestro estado suceda el hecho educativo consideramos prioritario transmitir a todos los niveles la importancia de la palabra «progreso». ¿Qué entendemos por progresar? Básicamente, la posibilidad de que el estudiante pueda darse una vida mucho mejor que la vivida por sus padres. Es injusto que las condiciones socioeconómicas que marcaron el nacimiento de una persona determinen también el resto de su existencia.

¿Qué factores determinan que unas personas progresen y otras no?

El acceso a la educación es, sin duda, el mecanismo de inclusión social más efectivo de un Estado con vocación humanista. Para que un niño nacido en un sector popular tenga la oportunidad de progresar deben ocurrir tres cosas: que no deserte del sistema educativo, que estudie en una escuela con solvencia presupuestaria y sin problemas de infraestructura, y que cuente con buenos maestros.
En Venezuela hay muchos niños y jóvenes fuera de las escuelas y los liceos. Las cifras son alarmantes. Entre los tres y los doce años de edad, el país tiene alrededor de 250 mil muchachos que no van al colegio. La cosa empeora cuando se analiza el rango de edad entre 12 y 17 años, porque nos encontramos que las estadísticas proyectadas suben a un poco más de 800 mil muchachos. Hace poco el ministro Héctor Rodríguez dijo que había un millón de adolescentes fuera del sistema educativo.
En cuanto a los problemas crónicos de la infraestructura educativa la ministra de Educación, Maryann Hanson, ha expresado que se requieren 2.400 preescolares, 600 liceos y 400 nuevas escuelas. En la Gobernación de Miranda pensamos que lo óptimo sería que cada municipio tuviera tres liceos públicos. En nuestro país faltan planteles educativos y no se están construyendo. Los edificios existentes están en malas condiciones y la tasa de recuperación del programa escolar «Una gota de amor» no es suficientemente alta para revertir la tendencia al deterioro de la planta física. En el período de vacaciones solo pudieron repararse 800 planteles de un universo de 18 mil estructuras con problemas de servicios y recursos logísticos.
Con respecto a los maestros de calidad, el tercer vector del progreso educativo, el panorama también es sombrío. Para principios de la década de los noventa la institucionalidad democrática venezolana había conseguido importantes logros en el desafío de eliminar la práctica del clientelismo en la contratación de docentes. Un factor positivo de cambio fue la entrada en vigor de varias reformas legales; la más importante: el Reglamento para el Ejercicio de la Profesión Docente. Allí se establecía la figura de los concursos de credenciales, bien para el ingreso de los maestros, bien para el ascenso en el escalafón de cargos. Con la llegada del «proceso revolucionario» no solo se frenó la aplicación del reglamento, sino que se retomó el vicio del clientelismo político.
Desde 1998 los maestros y los profesores son contratados a dedo. Se calcula que la cantidad de educadores interinos no baja de 175 mil, cuarenta por ciento de la nómina del Ministerio. En Venezuela, históricamente, la carrera docente nunca ha gozado de prestigio. Pero ahora el descrédito se ha agudizado, porque para estar al frente de un salón de clases hay que tener un carnet del PSUV.
La política de contrataciones del Ministerio de Educación no le da prioridad al reclutamiento de buenos maestros. No contamos con mecanismos para adquirir los servicios de los mejores educadores. Esa es la verdad.

CRECE LA DESERCIÓN ESCOLAR

¿Hay datos estadísticos acerca de la calidad de la educación venezolana?

No existen estadísticas de alcance nacional y solo puedo hablar de mi experiencia en Miranda. Cuando ocupé mi cargo, en el año 2008, encontré que el treinta por ciento de nuestros alumnos de tercer grado no estaba alfabetizado. Algo muy grave, porque el tercer grado es una parte fundamental en los estudios de primaria. Hasta tercer grado se aprende a leer y a partir de cuarto grado de lee para aprender. Cuando un profesor no consolida la alfabetización del estudiante está sentando las bases para la deserción escolar. Es muy difícil que se vaya más allá del sexto grado, porque no están dadas las condiciones intelectuales para tener un bachillerato exitoso.
La calidad de la formación educativa de nuestros alumnos es un tema tabú. En Venezuela no se habla mucho de eso. La propaganda oficial pone el énfasis en el aumento de la cobertura; especialmente, en la educación universitaria. Pero, repito, faltan estadísticas. En la Gobernación de Miranda hemos venido trabajando para mejorar los indicadores. En la más reciente medición pudimos comprobar nuestros avances: la cantidad de alumnos de tercer grado no alfabetizados bajó al cinco por ciento.

¿Cómo es el sistema de evaluación aplicado en la Gobernación de Miranda?

Mi experiencia personal me indica que los maestros y los padres siempre reaccionan a las evaluaciones de calidad. En mayo de 2009 decidimos evaluar todas las escuelas de la Gobernación, en las áreas de lengua y matemática. Trazamos una línea base de rendimiento para tercer grado, sexto grado y tercer año de bachillerato. La primera prueba arrojó un promedio de cinco puntos sobre veinte en matemática y de siete sobre veinte en lenguaje. En la evaluación que hicimos en mayo de este año, en la que participaron alrededor de 147 mil alumnos, el promedio de matemática fue nueve puntos, mientras que el de lenguaje fue diez.

También participan en el proyecto PISA, el programa internacional de evaluación de estudiantes ideado por la OCDE…

Efectivamente. En el año 2010 la Gobernación de Miranda logró que noventa colegios privados y sesenta liceos públicos participaran en las pruebas del programa PISA: una evaluación que determina el rendimiento académico en ciencia, lenguaje y matemática de estudiantes de quince años de edad, sin importar el grado que estén cursando. Las pruebas confirmaron algunos datos. En el contexto latinoamericano, los estudiantes mirandinos salen bien evaluados; pero el rendimiento decae cuando se les compara con los alumnos de los países industrializados. El ochenta por ciento de nuestros jóvenes de quince años no tiene las competencias mínimas deseables en matemática; en los países desarrollados, en cambio, el 53% por ciento de los estudiantes sí las tienen.

ESCUELAS PÚBLICAS Y ESCUELAS PRIVADAS

¿Hay diferencias de rendimiento entre escuelas públicas y privadas?

Es muy importante la diferencia. Pero una de las cosas que más determina el rendimiento escolar, especialmente en países latinoamericanos, es la condición socioeconómica de los estudiantes. En Venezuela tendemos a agruparnos por grupos sociales en las escuelas y, muchas veces, al evaluar las escuelas privadas lo que se está evaluando es un grupo social más que al sector privado. Por ello no se puede afirmar que las escuelas privadas por ser privadas son muy buenas. Depende con qué se les compara. Las privadas en Miranda pueden parecer muy buenas si se les compara con las públicas de Miranda, pero los datos indican que su rendimiento está por debajo del promedio de las privadas de Latinoamérica.
En Venezuela tenemos el hábito de preguntarle a la gente en qué escuela estudió. Esa pregunta solo se hace en países donde puedes determinar el contexto social de la persona a partir del lugar donde estudió. En cambio, en la mayoría de los países del mundo desarrollado clases sociales diferentes se encuentran en la escuela. Nosotros estamos muy discriminados socialmente por escuelas; se trata de una autoselección por diversas razones, entre ellas la económica. Además, la gente tiende a agruparse con sus pares sociales en las escuelas.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE ESTANCA

¿Qué sucede con la matrícula en las escuelas públicas y privadas?

Hay un dato curioso: la educación pública primaria en Venezuela tiende a estancarse. No es una desaceleración poblacional, como la ha querido hacer ver el gobierno, porque hoy tenemos, en todo el país, más niños de seis y siete años que los que teníamos hace una década. Sin embargo, hay menos niños en primer grado en escuelas públicas que los que había hace diez años. En cambio, la matrícula de la educación privada no ha parado de crecer.
Las escuelas privadas están recibiendo niños de todos los estratos sociales. Esto no es extraño, porque la esencia de la familia es buscar lo mejor para sus hijos. Si lo mejor lo da una escuela privada, la familia, en cuanto pueda, inscribe a sus niños en una escuela privada. Si lo mejor lo ofrece una escuela pública, la familia trata de conseguir cupo en la escuela pública. La familia está actuando bien, el que está fallando es el Estado.

¿Ustedes han tratado de atraer gente de clase media a las escuelas públicas?

Lo que sucede es que nuestras escuelas están en los sectores más lejanos y más pobres del estado, donde no vive la clase media. La mayoría de nuestras escuelas están en los Valles del Tuy y en las zonas más pobres de Petare, Guarenas, Guatire, Barlovento. Cuarenta por ciento de las escuelas de la Gobernación son rurales.

De la matrícula del estado Miranda, ¿qué porcentaje manejan ustedes?

Alrededor de una cuarta parte de los estudiante está en escuelas estadales. Miranda es un estado muy atípico, porque más de un tercio de la matrícula corresponde a la educación privada. Son escuelas de Baruta, Chacao, Sucre, Los Salias; eso no sucede en otros estados. El resto asiste a escuelas nacionales o municipales.

LA EDUCACIÓN COMO INVERSIÓN

¿Cuál considera su mayor logro?

Haber mejorado la calidad de nuestras escuelas, haber incrementado el rendimiento de nuestros alumnos y haber aumentado la cobertura, producto de una política de mejoramiento de los docentes, de inversión en infraestructura y de dotación de escuelas.
Nunca se había invertido más de veinte por ciento del presupuesto de la Gobernación de Miranda en educación. Cuando llegamos en 2008 lo aumentamos a la mitad. Además, logramos que setenta por ciento del presupuesto de inversión en infraestructura de la Gobernación se destinase a la educación. Por eso el rendimiento escolar aumentó en cinco años. Recuperamos los concursos de mérito, les dimos titularidad a más de tres mil maestros. Cuando llegamos, casi el cuarenta por ciento de los maestros que dependían de la Gobernación eran interinos o suplentes; hoy esos maestros son titulares.
Parte de nuestro presupuesto lo invertimos en darles útiles escolares y libros de primera calidad a los alumnos. También hicimos un gran esfuerzo en formación de maestros. El año escolar pasado 7.500 maestros —que son como setenta por ciento de nuestros maestros— pasaron por algún proceso de formación: cursos de alfabetización, de matemática, de compresión lectora y cursos de su especialidad.

¿Esas medidas se aplicaron sin resistencias?

Hubo varias dificultades. Sin duda hay una estructura habituada a repartir plazas clientelarmente y cuando llegas a asignar cargos por méritos hay algunos dolientes. Al principio, el argumento era que, si el maestro tenía un título, ¿por qué íbamos a evaluarlo? Nosotros respondíamos: «Efectivamente, hay muchos maestros con título, pero queremos ver cuáles son los mejores para nuestros alumnos». Hubo algunos intentos de sabotear los resultados de las pruebas, pero los primeros defensores eran los propios maestros que iban a tomarlas. Hoy todo maestro que entra a trabajar en la Gobernación, además de la evaluación de su currículo, tiene que aprobar una prueba de suficiencia mínima en su área de desempeño. También lo hicimos con los directores.

Además del esfuerzo para seleccionar a los mejores maestros y darles formación, ¿qué remuneración les ofrecen?

Nos hemos esforzado por mejorar la remuneración, pero no creo que esta sea el principal atractivo. Hoy cualquier patrono tiene graves problemas para remunerar bien, porque la inflación se come los salarios. Pagamos un poco mejor que el Ministerio, entre siete y doce por ciento más.

¿Los maestros quieren trabajar en la Gobernación de Miranda?

Muchos quieren ser maestros, contrariamente a lo que creen algunas personas, que piensan que es una carrera poco prestigiosa. Quizás lo sea desde el punto de vista del reconocimiento social, pero una cantidad muy importante de venezolanos ve en la carrera docente un empleo estable. Y para nosotros como empleadores este hecho es atractivo, porque tenemos de dónde seleccionar a los mejores maestros.
Si lográramos replicar la política de los concursos durante tres, cinco, ocho años, y además lo hiciéramos siempre en la misma época del año, podría llegar un momento en que la gente comience a decir: «Para ser maestro hay que estar preparado». Las mamás comenzarán a decir: «Veo que eres bueno para matemática, estoy seguro de que vas a conseguir un buen cargo como maestro» y la gente va a comenzar a animar a las personas a ser educadores. Eso no está sucediendo. En Miranda somos una excepción. Hoy, si alguien quiere tener un cargo de maestro, normalmente comienza a buscar a algún contacto, a llamar a quien lo pueda ayudar para conseguir el cargo, y no a emplear los mecanismos públicos de méritos. Eso es lo que tenemos que cambiar.

En los liceos dependientes de la Gobernación, ¿tienen los mismos problemas de los liceos públicos del resto del país? ¿Les faltan profesores de física, química y matemática?

Tenemos los mismos problemas que tiene todo el mundo. Normalmente, sí tenemos profesores. Lo que pasa es que algunas veces el profesor de física o química termina por ser un docente de otra especialidad o no está bien preparado. La gente se imagina que se va a encontrar a los muchachos sin profesor, pero en realidad no sucede así. Siempre hay alguien dando la clase. El problema reside en quién es esa persona. ¿Tiene la preparación para enseñar física o es una persona de ciencias sociales que enseña física?
El déficit de profesores de ciencias exactas tiene que ver con el hecho de que el gobierno decidió «bajarle el volumen» a los pedagógicos y a las escuelas de educación de las universidades. Se animaron, incluso, a pegar afiches en la Zona Educativa que decían que no se aceptaban egresados de tales escuelas o tales pedagógicos, para así darle prioridad a los egresados de la Misión Sucre, la Unefa y la Bolivariana. ¿Cuál es el resultado? Que tenemos muchos maestros en preescolar y en primaria sin cargos, porque la Misión Sucre tiene ya ocho o nueve años formando personas en dos años para ser docentes de preescolar o de primaria. Entonces, hay un exceso de personas formadas en esa área sin posibilidad de acceder a los cargos. Por ejemplo, en el estado Monagas los sindicatos denunciaron que había cinco mil maestros desempleados. En Miranda tenemos nueve mil personas como candidatos a maestros.
En resumen, hemos tenido un descontrol en la formación de maestros de primaria y preescolar, y hemos abandonado la formación de profesores para los liceos. Lo digo con un juego de palabras: tenemos maestros sin cargos, alumnos sin liceos y liceos sin profesores. ¿Cómo llegamos a esto? Por las erradas y erráticas políticas docentes. El gobierno anunció una «micromisión educativa» para formar profesores de bachillerato. Dicen que primero van a formar a los formadores de los profesores. ¡Pero si los formadores de los profesores están en las universidades y en los pedagógicos! El gobierno se niega a aceptar que existen las escuelas de educación y los pedagógicos, e insiste en resolver los problemas del país con misiones.

EDUCACIÓN SIN INSTITUCIONES

Las escuelas y los liceos públicos tienen graves problemas de desgobierno. Los directores no tienen autoridad, hay maestros con certificados de reposo sin que estén enfermos, maestros que se comportan de una manera cuando trabajan en una escuela pública y de otra cuando lo hacen en una privada. ¿Cómo es la situación en las escuelas de la Gobernación de Miranda?

No creo que sean problemas específicos de las escuelas. Son más bien problemas del Estado, porque nacen de la incapacidad de la administración central para hacer cumplir las leyes, para validar o no un reposo, para aplicar un procedimiento administrativo. Hay problemas gigantescos en nuestras escuelas que se deben a nuestras debilidades como administración pública. Con el actual gobierno se ha desinstitucionalizado mucho el Ministerio de Educación.
Creo que se han perdido todos los supervisores; toda la estructura media del Ministerio se perdió porque no se hacen concursos para supervisores. Cuando Aristóbulo Istúriz era ministro, se dieron cuenta de que los cambios que querían hacer se estrellaban contra aquellos funcionarios que habían sido maestros, coordinadores, directores y, después de 25 años de carrera, supervisores. Se encontraron con que no era fácil pasarles por encima a esos supervisores. Entonces en el Ministerio tomaron la decisión de no organizar más concursos para supervisores. Recuerdo cuando lo dijo el propio Aristóbulo Istúriz: «Vamos a esperar que los supervisores se jubilen o se mueran». Tienen catorce años con esta política y el resultado es que no hay supervisores de escuelas.

¿Y los supervisores itinerantes creados en los primeros años del gobierno de Chávez?
Esos supervisores los crearon cuando Maryann Hanson fue por primera vez viceministra de Educación. De esa época datan nuestras primeras peleas contra los intentos de acabar con la institucionalidad. Nos oponíamos al decreto 1.011 porque facultaba al Ministerio a nombrar a dedo a alguien como supervisor, cuando legalmente lo debía nombrar por concurso. Nos oponíamos porque un supervisor es alguien con una carrera, y quien ocupe esa plaza debe cumplir unos parámetros profesionales estrictos y había directores que aspiraban a ser supervisores.

¿Entonces no hay supervisores de escuelas?

No, no los hay. Esos supervisores que tenían cuatro o cinco escuelas bajo su responsabilidad, y a las que visitaban todos los meses, desaparecieron en Venezuela hace muchos años. Hemos perdido las instituciones que regulan las escuelas.

jueves, mayo 21, 2009

"La politización de la escuela conduce a la pobreza"

Abandonó uno de los colegios privados con más recursos de Caracas para saltar a la administración pública. Es el director de educación de la Gobernación de Miranda. Desde su nuevo cargo, reflexiona sobre la docencia y sus retos. Piensa que muchos niños y adolescentes no completan sus estudios debido a dos factores: la falta de planteles y la poca pertinencia del bachillerato .
MIREYA TABUAS MTABUAS@EL-NACIONAL.COM

Hasta hace cuatro meses pasaba el día rodeado de niños y adolescentes de uniforme escolar en el colegio bilingüe que fundó en 1996, un proyecto educativo con énfasis en la ciencia, el arte y la tecnología y con un sistema de estudios a tiempo completo. Ahora su tiempo transcurre entre presupuestos estatales y la administración central de más de 600 planteles públicos, muchos de ellos con infraestructura en pésimas condiciones.

El educador Juan Maragall, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, decidió dejar sus labores como director del Colegio Integral El Ávila, uno de los planteles privados de Caracas con mayores recursos, para asumir el reto de conducir la Dirección de Educación del estado Miranda. Fue miembro de la Red de Padres y Madres, ha sido un defensor de los derechos de la sociedad civil y la comunidad educativa. Su preocupación por la politización de las escuelas y la falta de cobertura fueron dos de los retos que lo llevan a asumir un cargo de la administración pública.

Dependen de la gobernación 690 escuelas (entre ellas 54 liceos) en las que estudian casi 150.000 niños. "Encontré muchos maestros y directores llenos de mística y vocación, trabajando en condiciones muy adversas. Hallé un ambiente muy tenso por el uso político de los espacios escolares, ésta agenda prevalecía al momento de asignar cargos y prioridades.

Nosotros trajimos una agenda pedagógica centrada en los niños, y eso nos ha permitido avanzar en el diálogo. Todo el mundo, independientemente de su posición política, está de acuerdo con darle una mejor educación a los niños".

--¿Piensa que la educación se ha politizado excesivamente en los últimos años? –
Yo creo en la necesidad de rescatar la verdadera agenda de las escuelas, que es la de los niños. La escuela puede prestar espacios a la comunidad o puede ser un punto para hacer las elecciones, pero su prioridad son los niños y adolescentes

--¿Cuáles son los riesgos de esa politización? --
La politización de la escuela conduce a la pobreza. Lo que más defiende al ser humano de la pobreza son sus años de escolaridad, es su capacidad para expresarse por escrito, comprender textos, resolver problemas a través de la matemática. Si politizo la escuela, la vacío de contenido. Tenemos escuelas más pobres hoy en día. Si quieres combatir la pobreza, dale educación a las personas.

--¿Pero no sería esto lo que intentan, en teoría, las misiones educativas del Gobierno? –
Las misiones tienen el gran mérito de estar montadas sobre la satisfacción de necesidades reales. Por ejemplo, la Misión Ribas, para formar bachilleres. Pero si la ves por dentro, es un cascarón hueco, no está formando bachilleres. Asisten mujeres que quieren darse una segunda oportunidad en su vida, que son disciplinadas y autocontroladas y están dispuestas a sentarse ante esos videos y aguantar; pero los muchachos varones, de 16, 17, 18 años de edad, no aguantan dos clases en esa misión. Lo triste de esas misiones es que están orientadas a satisfacer una necesidad real, pero no están respondiendo.

--Hay un problema de calidad de la educación venezolana. La diferencia entre un muchacho que estudia en un plantel privado y un alumno que estudia en uno público es abismal. ¿Qué se necesitaría hacer en el país? –
Hay investigaciones que demuestran que la variable de mayor impacto en la calidad de educación de un Estado son los docentes. El país tiene que invertir más en su formación, pagarles mejor, reconocerlos socialmente, darles mejores condiciones laborales, designarlos por concurso y respetarles su carrera docente.

--El ministro de Educación, Héctor Navarro, contará con la asesoría de cubanos en las zonas educativas. ¿Necesitamos ese apoyo externo? –
En Venezuela hay suficiente experiencia y conocimiento. El problema no es de asesores, sino de decisiones administrativas y políticas que no se han tomado en 10 años. Tenemos que invertir más dinero en nuestros maestros, fortalecer la condición meritocrática, optimizar las universidades y pedagógicos; si no hacemos eso, no mejoraremos las condiciones de nuestras escuelas. Esa asesoría busca garantizar una visión ideológica. Su brújula no es pedagógica. No lo necesitan nuestros niños porque eso no fortalecerá su formación académica.

--¿Cuáles son los problemas que ha encontrado en el sistema educativo de Miranda que se repiten en el resto del país? --
Nadie se está dando cuenta del problema de cobertura que se viene presentando progresivamente. Tenemos un número muy significativo de alumnos fuera de las escuelas, entre los 6 y los 14 años de edad. En Miranda, nuestros primeros cálculos indican que tenemos poco más de 100.000 niños, entre los 7 y los 14 años de edad, fuera del sistema escolar.

--Pero si la gobernación atiende a 150.000 niños, que haya 100.000 fuera del sistema es demasiado... --
Precisamente. Por ejemplo, en Petare se hizo un trabajo entre 2004 y 2005 y se identificó a 23.000 niños fuera de la escuela. Esta situación tiene 2 orígenes: el primero es que, como país, estamos invirtiendo muy poco en la construcción de nuevas escuelas. En Venezuela se remodelan muchas y se reinauguran muchas, pero se fundan pocas escuelas. Tenemos que invertir menos en material militar o invertir menos en convenios internacionales y más en escuelas. Luis Pedro España calcula que el país necesita 5.000 nuevos planteles. Si hicieras una división rápida, a Miranda le tocarían 250 liceos. Mis primeras investigaciones indican que sólo se han construido en este estado entre 7 y 10 escuelas al año. Pero, además, estoy convencido de que no tenemos nuevas escuelas porque la mayoría de los venezolanos no las valoramos y eso incluye todas las clases sociales y todos los sectores. Y hay un ejemplo de la clase media. En la urbanización Miranda, hace quizás 8 años, se iba a hacer un colegio. De hecho, está la estructura montada, y al mismo tiempo se empezó a construir un motel. Los vecinos, organizados de manera estructurada y sistemática, se opusieron al colegio y no dijeron nada sobre el motel. Éste funciona y la escuela ha sido parada. En Terrazas del Ávila hay 4 parcelas educativas y en ninguna se ha logrado hacer un colegio; ha habido muchas iniciativas, pero los vecinos no han querido. No hay más escuelas porque en el fondo los venezolanos no las valoramos, eso se expresa en las leyes, en los políticos, en los presupuestos, en las comunidades.

--Hay un discurso público distinto, todo el mundo habla de la importancia de la educación. –
Hay una doble cara sobre el tema.

--¿Además de la construcción de escuelas, qué otras razones hay para que haya tantos muchachos fuera del aula? –
El segundo problema es la deserción entre sexto y séptimo grado, que tiene que ver con la no pertinencia del bachillerato. Urge que se redefina. Si en algún nivel hay que hacer un cambio es en éste. Cuando el Gobierno anuncia que habrá un nuevo currículo, en mi opinión deberíamos dejar intacto el de preescolar y básica y abocarnos seriamente a revisar el de bachillerato.

--Pero hubo una propuesta de liceos bolivarianos que era un intento de cambio de currículo. ¿Qué piensa de ella? –
Yo vi un documento inicial y había dos afirmaciones que eran válidas: reducir el número de materias y revisar el sistema de evaluación. Pero entre esas ideas válidas había demasiados argumentos ideológicos. La crisis de nuestros liceos no es ideológica, es un costo de oportunidad muy alto para nuestros adolescentes que necesitan que el liceo los prepare para un proyecto de vida de más corto plazo: la incorporación al mundo laboral. Para mí, el país no necesita una nueva Ley de Educación, necesita revisar su bachillerato, ahí tenemos que meter nuestras energías. La no pertinencia del bachillerato y la falta de nuevas escuelas tiene demasiados muchachos en la calle. Esto genera el problema de seguridad que nos tiene a todos arrinconados.

--Muchas fueron las críticas al liceo bolivariano por aligerar el número de materias. ¿Hacia dónde debe ir el bachillerato? ¿Debería ser, quizás, un liceo más diverso? –
Esa es la palabra: diversidad. Para mí, la solución está en sacarnos de la cabeza que debe haber una estructura única de bachillerato, que ha sido el mal del país, como si toda Venezuela fuera idéntica. Hay que hacer una propuesta de liceo plural que, dependiendo de cada comunidad, pueda conducir al adolescente en distintas direcciones. Mucha gente dirá que es discriminatorio. Pero no, más discriminatorio es ahora porque el muchacho se sale; pero si en el liceo aprendiera un oficio que lo llevara de una forma razonablemente rápida al mundo laboral, él se quedaría.

viernes, agosto 01, 2008

VI Promoción: una reflexión, un alerta y un deseo

Caracas 31 de julio de 2008

Mi querida VI Promoción…

Formando una personalidad
Comencemos con una anécdota. Santy mi hijo de 5 años, mientras desayunábamos un día antes de venir al Colegio preguntó. ¿Qué es personalidad? ¿Dónde lo escuchaste? Le dije… es que me dijeron que tenía que tener más personalidad. Ahh, entonces personalidad significa que sabes las cosas que te gustan y están bien y las cosas que no te gustan o están mal y que no haces lo que no te parece bien y haces lo que crees que debes hacer, no te dejas llevar por los demás … eso es tener personalidad. Entonces yo si tengo personalidad, dijo y siguió comiendo. Al rato comentó, bueno a veces no tengo tanta personalidad ¿por qué le dije? … “es que a veces hago lo que me dice mi maestra”.

La genialidad y transparencia infantil nos muestra que entre ustedes y nosotros sus profesores ha existido siempre una pugna, un forcejeo pues nosotros les hemos pedido muchas veces, demasiadas veces, que hagan cosas que no quieren hacer. Al final el resultado es una persona, el resultado es tu personalidad.

Quisiera que guardaran en su memoria todos nuestros conflictos, forcejeos y discusiones, como parte del proceso de acompañarlos a convertirse en personas. Como una experiencia de confrontación constructiva…

Hoy siento que es mi última oportunidad de influir sobre ustedes (sobre tu personalidad) y me voy a centrar en 3 cosas: una reflexión, un alerta y un deseo

Hablemos de responsabilidad.
Empiezo con una confesión: una de las cosas que más me incomoda del momento histórico que me tocó vivir es que me doy cuenta que una grandísima -una gigantesca- cantidad de personas piensa que la solución a los problemas de nuestro país están en manos de una persona y otra gigantesca cantidad de personas piensa que los principales problemas del País son causados por una persona. Demasiada gente encontrando soluciones o explicaciones a sus problemas en una sola persona.

Es terrible que busquemos la solución de las cosas fuera de nosotros. Eso es no asumir nuestra responsabilidad.

Quiero pedirles que asuman siempre sus responsabilidades, si algo tiene que mejorar o cambiar, cámbienlo ustedes, si hace falta inventar algo, sean creativos e invéntenlo ustedes, si hace falta trabajo, comprométanse ustedes, si hay un papel en el piso recójanlo ustedes, asuman siempre la responsabilidad. No busquen afuera lo que está dentro de ustedes.

Ahora voy con el “Alerta”
Tengo 11 años conociéndoles a ustedes, a las 5 promociones anteriores y a los seiscientos y tantos alumnos de este Colegio y con el tiempo me he dado cuenta que hay un riesgo al ha sido expuestos desde pequeños: Ese riesgo se llama SOBREPROTECCION.

Lily lo decía ayer, decía que entre ella y el Colegio habíamos protegido y sobreprotegido a Gaby… siento que en buena medida hemos actuado así con todos ustedes.

Lo paradójico del asunto es que esa sobreprotección sobre la que les quiero alertar es producto del amor de sus padres y del deseo de sus profesores por darles siempre lo mejor. Claro, siempre en la medida de sus posibilidades, pero lo mejor al fin.

Sus familias han hecho TODO lo que han podido por proveerles una vida mejor que la de ellos y su colegio no se ha quedado atrás, nosotros también hemos luchado porque ustedes tuviesen un colegio mejor que donde nosotros estudiamos…recuerdo a un profesor nuestro -a quien respeto y aprecio -, veterano de muchos colegios, que un día me dijo: “ahora entiendo qué es un Colegio centrado en el alumno” puedo verlo en la forma como se tratan, como planifican, como resuelven los problemas y me gusta, así debe ser…

Pero entonces ¿qué tiene de malo la sobreprotección? El problema de la sobreprotección es que no nos deja enfrentarnos a los problemas y a la frustración y por lo tanto es posible (es solo una posibilidad) que no estemos preparados para ellos. (aunque ayer Gaby decía en ALTA CLARA E INTELIGIBLE VOZ: SI ESTAMOS PREPARADOS)

¿Y qué significa estar preparados para los problemas y la frustración? Significa aceptar que la vida es difícil, que todo lo que se logra requiere de esfuerzo, que no puedo echarle la culpa a otros de lo que pasa a mi alrededor y que tengo que asumir la responsabilidad y conducción de mi vida… significa que “la vida no es lineal” (como decía creo que Rubén Chamorro Padre) que los fracasos tienen que servirnos para crecer. Estar preparados significa que somos capaces de vivir la frase que nos decía Luz María la mamá de Enmanuel: Lección aprendida, sabiduría adquirida…

Tengo que decirles que este punto me preocupa mucho. No es un reclamo, ni una crítica, no tienen que sentirse mal por ello. Al fin y al cabo es una situación que en buena medida hemos causado los adultos que les acompañamos durante su formación. Pero estén alertas. No se rindan frente a los problemas y no se desanimen ante los intentos frustrados. De todo hay que aprender y todo nos ayuda a crecer.

Un Deseo, en realidad son muchos deseos.
Quiero que sepan que todos esperamos mucho de ustedes, que quisiéramos un día amanecer en el carro y al escuchar la radio notar que la locutora es una excelente periodista –egresada de este colegio- que está anunciando que alguien ganó un premio de literatura por una novela que escribió un exalumno o exalumna de este colegio. Queremos abrir el periódico y encontrar que se anuncia el éxito de una empresa venezolana productora de alimentos o de tecnología que está dirigida por un exalumno o exalumna de este colegio, queremos seguir leyendo un reportaje sobre la importante labor de una fundación de acción social creada y dirigida por exalumnos o exalumnas de este colegio. Queremos comprar un disco con música compuesta o interpretada por exalumnos o exalumnas de este colegio, ir al teatro o al cine y descubrir que quien actúa o quien dirige es exalumno o exalumna de este colegio. Escuchar que alguien se ganó un premio científico y que esa persona es exalumno o exalumna del colegio. También quisiéramos algún día votar para que alguno de ustedes sea nuestro alcalde o nuestro presidente de la junta de condominio. ¿y por qué no? También quisiéramos inscribir a un nieto en un colegio mejor que El Avila, fundado por exalumnos y exalumnas de este Colegio. Realmente queremos vivir encontrárnoslos en todas partes realizando sus sueños y haciendo país. Y algún día cuando nos toque estar enfermos quisiéramos estar en las manos de buenos médicos o doctoras egresadas de este colegio.

Como les dije ayer, nosotros creemos en ustedes y esperamos mucho de ustedes. Dennos ese regalo, alcancen sus sueños y hagan realidad parte de los nuestros.

Gustavo nos hiciste ser un mejor colegio
Gustavo quería decirte que estuve leyendo la placa que nos regalaste y hay algo que necesito decirte en nombre de todo el Colegio. Lo que lograste, lo logramos juntos. Hoy tu eres una mejor persona, un hombre más completo y un venezolano con más futuro, pero quiero que nunca olvides que nosotros, GRACIAS A TI, hoy somos un mejor Colegio, cuando tu cambiabas, nosotros también cambiábamos.

Así que quiero pedirte que cuando en el futuro alguien te pregunte ¿y tú donde estudiaste? Le digas no sólo que estudiaste en El Avila, sino que además le digas con toda propiedad “yo cambié ese Colegio” así de sencillo. Tú nos hiciste crecer y siempre te estaremos agradecidos. Gus aquí hiciste historia.

Para terminar tres cosas que sin proponérmelo les digo a todas las promociones:

Primero un mensaje aparentemente sólo para las muchachas, pero en realidad es para todos…
Muchachas, aunque poco a poco hemos cambiado hay que reconocer que todavía somos un País un poco machista... así que tengo que decirles que ustedes han recibido una formación sólida que les permitirá abrirse camino en cualquiera que sea su profesión. Sean excelentes profesionales, ocúpense de sus familias y esposos, pero sean siempre excelentes profesionales. No dejen nunca que nadie ponga sus carreras y profesiones en un segundo lugar. Sus familias y nosotros hemos apostado mucho en ustedes y el País espera mucho de Ustedes. Sean profesionales de 1ª y les aseguro que sus futuros esposos e hijos estarán orgullosos de ustedes. Especialmente a sus hijos, que les brillarán los ojos cuando sepan que su mamá es una persona competente...y lo que es más importante aún, sean excelentes profesionales porque Uds. mismas lo merecen y disfrutarán de serlo...

Invitación 10/10/10
En el año 2000 (cuando ustedes estaban en 4º grado y sus maestras eran Dreidy y Mafe) en uno de esos inventos típicos del Colegio guardamos una cápsula de tiempo con aquellas cosas que quisiéramos encontrarnos 10 años después... esas cápsulas se abrirán el 10 de octubre del 2010 a las 10 de la mañana. Ese día será nuestro primer gran reencuentro de egresados avileños. Recuerden el 10/10/10 a las 10

Compromiso
Siempre habrá un día en el que se sientan solos o extraviados, no sé porque pero esos días siempre llegan, cuando eso suceda, si no encuentran apoyo a su alrededor, vengan a su Colegio aquí estaremos nosotros para abrazarlos, conversar un rato y disfrutar de la amistad porque los vínculos que ya nos unen son para siempre...

Los quiero mucho

Juan